martes 20 de marzo de 2012

Jesús, paladín de la verdad

Jesús es el heraldo de la verdad. Viene de Dios, por eso dice que quien le envía es veraz y que él se limita a decir y enseñar lo que Dios, mediate el Espíritu divino, le hace saber. Y como, una vez más, el lenguaje de Jesús no llega a ser comprendido por quienes le oyen, les cita para el momento en que sea crucificado: Cuando yo sea alzado, dice, comprenderéis que soy el enviado de Dios.
Uno se puede preguntar cómo Jesús soporta sin pestañear esta irritante oposición, día tras día, desde que aparece en Jerusalén. El solo hecho de traer a colación confrontamientos enojosos, produce malestar al que los lee. Sólo que Jesús tiene un respaldo que le hace invulnerable al rechazo y amenazas de quienes no le reconocen, el apoyo de Dios: El que me envió está conmigo; no me ha dejado solo.
De igual manera, saber que Dios nos acompaña, es la fortaleza de quienes en su nombre lo dan todo sin reservas. Sin mí nada podréis hacer, decía Jesús. Con él, todo lo podemos.

Reflexión: Fallas y ninots

La conmemoración de la solemnidad de san José llena de luz y estallidos de tracas y petardos las calles ruidosas de los pueblos. Fue el gremio de carpinteros quien inició y dio carácter a esta fiesta, quemando en este día virutas y desechos de madera, preludiando lo que con el paso del tiempo serían las artísticas y efímeras fallas de san José. Con frecuencia, la organización de lo que se inicia de manera individual e incontrolada, acaba en resultados donde todo queda previsto y ordenado. Fruto de esa estupenda realización perfectamente orquestada es el ninot, un muñeco donde el arte y humor se concitan contribuyendo a la diatriba con que se censuran desafueros y personajes populares.
El fuego, elevado a categoría de acontecimiento festivo, con que se da fin al monumento de cartón que es la falla, es el telón en llamas que pone fin a la fiesta.


Rincón poético

ALTERNANCIAS

Hay ocasiones en que la conciencia
te siente cerca y otras veces lejos.
Creo que no es así; más bien te advierte
cercano el corazón, sólo que tengo
propensión a salir despreocupado,
adonde apaga el ruido mi silencio.

Hay ocasiones en que la conciencia
te nota desdeñoso y desatento
y otras cercano
a mis deseos.
Creo que no es así. Soy yo quien cambia
hacia ti entonces mi comportamiento.
Dame ecuanimidad,
que afine mi conducta y mis criterios.
Tú no cambias; soy yo, que acaso altera
el pulso, ánimo adentro,
contra la adversidad y la asechanza,
en la lucha constante que mantengo.
Úntame con el oleo de tu paz;
Señor, tu sabes que te quiero.

(De la Invitación al gozo)

lunes 19 de marzo de 2012

Solemnidad de san José

Es muy poco lo que sabemos de San José, y aún eso ha servido para que se le desfigure la imagen con que suele representársele. A María se la representa joven, porque se nos dice en el Evangelio que era una doncella; a San José se le representa ya viejo, como si nunca hubiera tenido juventud. No parece que fuera esa la realidad:
Muy probablemente se conocieron en Séforis, una aldea cercana a Nazaret, y que por la época en que José y María son jóvenes, es declarada futura capital de Galilea , cuya construcción debió de reunir a un gran número de obreros y constructores, como san José. José y María se casan en Nazaret, un pueblecito pequeño, situado en la falda de una montaña, en forma de anfiteatro, que dispone de unas trescientas familias.
San José era necesario en la obra salvadora de Dios: porque lo necesita para que su Hijo puede nacer de la casa de David, como estaba previsto en las Escrituras y porque se necesitaba también de un padre en quien el hijo pueda mirarse.
El padre en Israel cumple una función primordial: es el jefe de la familia, al modo patriarcal, una herencia de la vida en el desierto durante la larga marcha a Palestina; le correspondía presidir todos los actos importantes de la vida del hijo, civiles o rituales; a él le toca la redención del primogénito en el templo, lo que imponía su cuidado de por vida. Él lo había rescatado.
La circuncisión era un rito que comprometía al padre de por vida, hasta la edad del matrimonio del hijo. Camino de la sinagoga, todos los sábados, el padre va delante con el hijo; la madre detrás, porque la mujer es impura desde la adolescencia, y ni siquiera puede rezar en voz alta en la sinagoga. Al padre le toca, finalmente, la enseñanza del hijo en las tradiciones de su pueblo y educarle.
En consecuencia: a san José le corresponde la difícil labor de ser padre del Hijo de Dios, en el lugar de Padre eterno. Y en esa función, no le faltaron adversidades. Es esa la principal función de José.
Es pieza necesaria en el misterio de la encarnación y educación de Jesús. La palabra que mejor define su menester en la Sagrada Familia, es la de ser protector de María y José, y estar siempre al servicio de ambos. Su modestia es patente, siempre eclipsado por la superior categoría de Jesús y María. Pero ante todo, es un modelo perfecto de servicio a los demás.


Reflexión: La honorabilidad en tela de juicio

Los cargos que invisten a los gerentes de la cuestión social, desde la responsabilidad, se deben al bien común de la gente que los elige. Los ciudadanos tienen el derecho de que quienes los representan procedan con eficacia y den en todo momento signos de honorabilidad, para evitar, cuanto menos, que el ciudadano, decepcionado, acabe por retirarles su confianza y aprecio.
Uno se lleva las manos a la cabeza cuando se entera de las actividades más o menos fraudulentas de unos y la corrupción de otros.
Hay que aplaudir a los jueces que no se retraen al momento de enjuiciar a los poderosos.


Rincón poético

PALABRA DE DIOS

Tu palabra eres tú, Señor, y te amo
porque me dicen tus palabras
quién eres tú. Yo pongo
tu palabra en mi boca
como quien come un fruto y paladeo
su regusto divino.
Fue la palabra la que te hizo nuestro.
Fue la palabra la que te hizo pan.
Fue tu palabra la que te hizo vino.
Tu palabra, Señor, como la lluvia
no regresa vacía; ha fecundado
la tierra mansamente
antes de regresar a tu regazo.
Lluévame tu palabra, que me empape
con el impulso arrebatado
de una invasión o un oleaje.
Tu palabra, Señor, son las pisadas
fecundas de tus pasos.
Sólo te escucha quien tu amor cultiva.
Enséñame, Señor, a hacerte caso.

(De Invitación al gozo)

domingo 18 de marzo de 2012

La historia de la infidelidad del hombre corre pareja con la historia del perdón y amor de Dios. El hombre responde a esa generosidad con la fe o el rechazo. La fe vivida según la palabra de Cristo, hace cristianos; el rechazo total, hace réprobos.
Cristo, signo del amor definitivo del Padre, hombre y Dios a un mismo tiempo, puede instaurar una alianza efectiva con el hombre a nivel de ambos.
Si existe un mandamiento que nos emplaza a amar a Dios sobre todas las cosas, es porque él se nos anticipó amándonos primero. Y así como alguien, al saberse amado, se siente más firme y valorado, también nosotros, si somos algo, es precisamente porque Dios nos ama.
Esa correspondencia es el lugar de las buenas obras. Pablo mismo nos enseña que las buenas obras son nuestra respuesta al amor de Dios. Dios nos ha creado en Cristo Jesús, dice, para que nos dediquemos a las buenas obras. Mientras permanezcamos en la senda de las buenas obras, estamos andando el camino de Cristo, asemejándonos a él; quienes, por el contrario, se apean de la rectitud de la fe en su persona, están declarando su propia reprobación. Jesús le dice a Nicodemo que quien no cree en él, ya está condenado. Y Pablo nos avisa todavía: Si vivís según la carne, vais derechos a la muerte; pero si vivís con el espíritu, matáis las obras torcidas del cuerpo y viviréis siempre. La carne, para Pablo, es el ímpetu de las pasiones; y el espíritu, el soplo de Dios que nos vivifica.

Reflexión: Los labios, el corazón y los hechos objetivos

Partes especialmente expresivas del cuerpo humano, la Sagrada Escritura las convierte en personificaciones de la persona misma; así sucede con los ojos, las manos y los labios. Esa latente identidad con la personalidad que se vale de ellas para comunicarse y actuar de sobresaliente manera, es lo que se traduce en la aparente independencia de actuar de esos elementos tan representativos, como parte de un todo que son, en conformidad con la figura de dicción que llamamos sinécdoque. Se puede autorizar este aserto con citas bíblicas que lo patentizan, como cuando el salmo 71 dice: Exultarán mis labios cuando salmodien para ti; o cuando Oseas prefiere sinceras palabras de arrepentimiento al sacrificio: En vez de novillos te ofreceremos nuestros labios.
Los labios con que emitimos nuestros juicios y afectos por medio de la palabra, frente a hechos frecuentemente rutinarios y objetivos, en los que el corazón distraído no toma parte, son la expresión de la verdad subjetiva que Dios merece. Es el corazón, no las ceremonias por sí mismas, el que honra a Dios.

Rincón poético

EL DIABLO TIENE TOS

El diablo va tosiendo por la calle.
El diablo tiene tos. ¿Quién lo diría?
No oculta sus achaques,
oculta su malicia.
Por más que es poderoso, le atormenta
el simple rezo de un Ave María.

El diablo tiene tos, tos cavernosa,

tos sepulcral, enronquecida,
tos maloliente, y no conoce

la eficacia de nuestras medicinas.
Tose y su aliento amarillento
arroja azufre. No mitiga
nada su tos, que es infernal,
como sucio el pecado de la ira.
Es fuerte, es poderoso, mas le vence
el simpe rezo de un Ave María.

No tiene a nadie

que le haga compañía.
Está achacoso y su vejez le pesa
con el peso de todas sus mentiras.
La astucia no le calma,
el odio no le alivia.
Por el mal que nos hace,
dejadme que me ría,
mientras lleno de gozo
rezo a la Virgen un Ave María.

(De Invitación al gozo

sábado 17 de marzo de 2012

El sedicente justo y el publicano

Dos personajes, supuestamente justo el uno y arrepentido publicano el otro, aparecen en este pasaje en abierta confrontación. El uno, de pie, casi desafiante, hace alarde de sus obras buenas; el otro, arrodillado, pide perdón humildemente.
Las buenas obras eran como un aval que además de hacer justo se podía exigir a Dios, a cambio, la salvación, como quien compra a buen precio. Jesús, que está siempre con los buenos de corazón, sentencia que sólo el publicano sale del templo reconciliado con Dios. No es el acopio objetivo de obras, sino la bondad, la que inclina hacia el hombre el corazón divino.

Reflexión: Si el Señor no construye

Si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles, dice el salmo 126 con plástica belleza, sobre el esfuerzo inútil de quienes emprenden una empresa notable de espaldas a Dios, fiados de su propia valía. Dependemos del todo de Dios, de modo que proyectar nuestra empresa de llegar a ser desdeñando sus providentes cuidados, equivale a arriesgarse a edificar sobre arena. Nadie cava una zanja para que trascurra por el ella el agua copiosa, donde no hay un fuente que nos surta de ella. Jesús sabe lo que dice cuando nos avisa de que sin él, nos condenamos a la inanidad.

Rincón poético

SOY POBRE Y RICO


Soy pobre,
no del todo; todavía
puedo talarme más mis apetencias
de vanas naderías.
Sólo una rosa
le basta a mi rosal, la intensa rosa
fugaz de cada día.
Tengo ante mi ventana
una montaña chiquitita,
un río familiar, porque es pequeño,
un bosque de álamos y corre la brisa.
Y aún más. Te tengo a ti.
Te tengo a ti, Dios mío. ¿Necesita
más sangre el corazón, si tengo el mío
donde el tuyo palpita?

No soy pobre, Señor, tú me enriqueces
con la certeza de tu lotería.
Nunca fui pobre plenamente
y esta riqueza mía
es la abundancia de tenerlo todo,
que el que a ti tiene de nada precisa.
Soy rico si sopeso cuánto tengo.
Nunca fui pobre y yo no o sabía

(De Invitación al gozo)

viernes 16 de marzo de 2012

El primer mandamiento

En la ignorancia de cosas necesarias, no siempre se tiene la humildad justa para recurrir a quien pueda sacarnos de dudas. El escriba, que no acierta a ordenar los mandamientos por orden de importancia, no duda en recurrir a Jesús. Le importa la verdad. Y la respuesta le hace ver lo que todo fiel judío hace al levantarse por la mañana y a la tarde: rezar el shemá: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor. Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con toda tu mente y todas tus fuerzas.
El acerbo de comentarios legales y actualizaciones de los doctores de la Ley llegaron a complicar su inteligencia hasta la confusión. Jesús ratifica que el meollo de la ley sigue siendo el amor a Dios, por más añadiduras que se apliquen a lo que Dios revela.
Más que saber mucho, importa tener ideas claras, como que Dios es tu único Dios, y que hay que olvidarse de otras muchas cosas que lo sustituyen. El extravío estriba no en amar, sino en amar lo que no se debe. Y a vuelta de hoja, escrito en el respaldo del primero, hay un segundo mandamiento, amar al prójimo como a ti mismo.
La medida no es pequeña, porque amar, nos amamos con todo el interés del mundo. Sólo que en la medida que se intenta amar a Dios, empieza a disminuir de inmediato el excesivo amor que nos tenemos. El amor es la esencia de la buena nueva, por lo que es muy importante llegar a ese convencimiento, si se acepta la divina palabra. No estarás lejos entonces del reino de Dios.


Reflexión: San Francisco y sus dibujantes
Acabo de hacer una evaluación no excesivamente rigurosa sobre una cifra sobrada de dibujos inspirados en la vida de san Francisco, para ver cuáles son los temas que más motivan sus preferencias a los artistas. No deja de ser un modo de conocer las facetas más socorridas que ofrece el santo a quienes tratan de interpretarlo de un modo u otro. La escena más repetida es la de san Francisco y el lobo de Gubio, que popularizan Las Florecillas y el afamado poema del poeta nicaragüense Rubén Darío. Le sigue en número de frecuencias la efigie del santo asisiense entre un conjunto representativo de muy variadas criaturas, a las que él llamaba hermanas. Sigue en importancia el recuerdo de Francisco predicando en el bosque a las aves. Y muy a su altura, la escena de la impresión de las llagas de Cristo en su cuerpo. No faltan ilustraciones en que aparece el santo fundador él solo, con perfil más o menos estilizado, como signo evangélico de santidad eminentemente pobre o en actitud orante.
En general, puede hablarse de un santo con gran poder de convocatoria, en una sociedad cansada de sus excesos, que tiende, distraída de Dios, a trivializarlo todo. La prédica testimonial de Francisco sigue vigente, aunque, a él, manso y humilde, no le guste hablar a gritos.

Rincón poético

LA RUINA DEL TIEMPO

El tiempo es un enigma.
Es juventud y es luego
añosa ancianidad;
joven, maduro y viejo.
Cambia de vestimenta
veleidoso y travieso
en primavera, estío,
en otoño, en invierno,
como loca veleta
según le sople el viento.
Nada deja a su paso,
ario caballo añejo.
Acueducto o castillo,
calzada o castro ibérico,
catedral o palacio,
ermita o monasterio,
él mismo es la piqueta
y el mismo el cementerio.

Su alimento es la muerte,
su suerte el desenfreno.
Va al trote, desbocado,
la crin tendida al viento.
¿Quién sabe la manera
cabal de detenerlo?
No lo intentéis. En vano
desafiaréis tal riesgo.
El tiempo es una ola:
no tiene ley ni freno.

De Invitación al gozo)

jueves 15 de marzo de 2012

Los milagros y Belcebú

Existe, hoy día, una fuerte reserva contra la creencia en los poderes de la maldad que llamamos diablo. Y al contrario, quienes se resisten a creer en Dios, tienden a creer en el diablo con suma facilidad. Ahí están las sectas satánicas.
Las raíces del mal son a veces tan profundas y perversas, que es explicable pensar en algo metafísico que lo encarne. Hay formas de violencia y perversidad que superan toda ponderación, corrientes oscuras que ningún hombre puede dominar ni explicar.
Frente al mal, Jesús es el amor, la obra liberadora del Reino, el alto ejercicio de la divina bondad en lucha con la maldad. Pero desde la cerrilidad, sus adversarios le acusan de que obra el bien, con la ayuda de los poderes del mal, lo cual es una incongruencia absurda, una endiablada travesura. La mala voluntad acaba por cegar al que no quiere ver.
Reinos divididos hoy son los matrimonios donde no hay amor, padres e hijos que se combaten, hombres en mortal confrontación y en guerra, políticos que no piensan en el bien común. A estos tales es a quienes Jesús les dice que quien no está con él, está contra él.
Pidámosle que sepamos leer con el corazón los avisos con que nos lleva hacia sí.

Rerflexión: El polen y las alergias

Mal pronóstico el que se cierne sobre las alergias primaverales, ese daño que origina la intensificación con que las incidencias del polen de las plantas ponen en jaque nuestra salud, siempre tan frágil. Sobre ella, como en cuerda floja, se tambalea la vida humana. Hasta ahora, la primavera era la causante de la difusión del polen de las plantas, y con más malignidad el de las gramíneas, que incidían agresivamente en nuestro bienestar. Leo que, asociadas a la contaminación atmosférica, las alergias se están extendiendo prácticamente a lo largo de todo el año, de modo que una dolencia estacional se ha convertido en perpetua amenaza anual.
Lo siento por quienes son propensos a sufrir invasión tan ponzoñosa, si bien, este año, excepcionalmente, por la sequedad del ambiente, según dicen, la incidencia del polen resultará menos irritante y molesta.

Rincón poético

DIOS CERCANO

Para ser como nosotros,
te hiciste un hombre cualquiera.
Tu corazón quedó entonces
al ras del nuestro. Quien quiera
puede hablarte de tú a tú
de la más llana manera.
Desde entonces, nadie diga
que a Dios resultan ajenas
las sacudidas que al hombre
le acosan y le atormentan.

Señor, qué fácil pusiste
vivir contigo, a tu vera.
Los que pasan junto a ti
y no te miran siquiera,
¿cómo es que viven tan lejos
de ti que vives tan cerca?
Si su corazón mirara
una noche tus estrellas,
hace tiempo que sabrían
que, aunque hay ojos que lo niegan,
para llegar hasta ti,
no hace falta una escalera.

(De Invitación al gozo)

miércoles 14 de marzo de 2012

Plenificar la ley

Jesús sale aquí al paso de quienes le acusan de que ha suprimido los mandamientos de Moisés. Jesús replica que no ha venido a abolir la ley, sino a dar cumplimiento cabal a unos mandamientos, que no deben limitase a su formalismo externo, de modo que, en vez de ese cumplimiento objetivo y aparente, cumpla uno de verdad ajustando los propios deseos a los de Dios.
Jesús enseñaba que, por ejemplo, quien se inclina ante la desgracia de un hombre, para ayudarle a que supere sus achaques, no sólo no queda impuro por hacerlo en sábado, sino que queda aún más limpio de lo que estaba. Y asimismo, si un sacerdote y un levita se alejan del samaritano malherido en vez de acercarse a él, hubieran estado en condiciones de celebrar un culto agradable ante Dios. Evitando al necesitado, es cuando no lo están.
Esos son los mandamientos que él trató de que entendiéramos, desde la misma Ley de Dios, donde se manda amar al prójimo como a nosotros mismos. Y del que así procede, su misma vida es una alabanza a Dios.

Reflexión: Bazares chinos

China está en todas partes. Bazares donde se vende barato toda suerte de quisicosas, aunque cada vez de mayor calidad, quedan distribuidos por toda la geografía española. Se advierte que ahora, saturados barrios y poblaciones, en constante rivalidad los propietarios de los susodichos establecimientos entre ellos mismos, diversifican su oferta comercial y de servicios. Aumentan los restaurantes de platos sofisticados y exóticos, las peluquerías, locutorios, y en general, eligen aquellas actividades de uso imprescindible, lo que asegura su viabilidad, si bien también ellos alegan que es sensible el descenso de sus ventas y servicios.
Disponen de almacenes centrales que importan, renuevan y les sirven la mercancía con puntualidad, en tanto que la policía les protege de la peligrosa ingerencia de las mafias orientales, actividad delictiva a la que se es tan propenso recurrir en países de extremo oriente. Sus tareas comerciales están aseguradas.

Rincón poético

APRENDIZAJE DE AMOR

Si todos saben amar
y no existe aprendizaje
en que nadie se ejercite,
yo confieso, por mi parte,
que para amar dignamente
a Dios, he de aprender antes.

Se ama poco o se ama mucho;
no aman igual los amantes,
que el amor es una escala
de escalones desiguales.
Yo entiendo que para amar
con un corazón muy grande,
hay que ensancharlo primero,
con un buen aprendizaje.
Amar dignamente a Dios
es tarea inabarcable,
que en un corazón pequeño
su grandiosidad no cabe.
Mi amor a Dios necesita
que él mismo me enseñe a amarle.

(De Invitación al gozo)