domingo, 8 de agosto de 2010

Extranjeros en Teruel

Se reduce drásticamente el número de extranjeros en España, en general, y Teruel es un índice especialmente sensible de esa reducción, resultado inmediato de la falta de oportunidades para medrar que ocasiona la crisis económica.
Los medios estiman que la cifra de residentes foráneos en nuestras tierras ha descendido un 2,03 por ciento, en total, unos cien mil. Desciende sobre todo el número de iberoamericanos, seguidos de africanos y rumanos, y en menos cuantía los procedentes de Asia.
Teruel no podía ser una excepción, si se considera que, sobre todo aquí, faltos de una industria intensiva, era la construcción el caladero casi exclusivo donde se contrataba la mano de obra corrientemente barata de los extranjeros. Basta mirar al cielo de Teruel para comprobar el número de plumas inactivas que se alzan aquí y allá, como brazos implorantes en paro, en edificios sin concluir, cuyas obras están demandando a gritos que alguien las ponga en marcha para que el país no se oxide del todo.
¿Qué buscan ya, pues, esas pateras regazadas que intentan todavía tocar la equivocada tierra de promisión de las costas españolas, en un país donde el paro ha degenerado en una inútil e irremediable huelga interminable de brazos caídos? ¿No hay nadie que les avise? ¿Nadie que les diga que El Dorado no está aquí? Buscan desbocados remedio a su pobreza, en un país que no halla remedio a su pobreza. Que Dios nos mire compasivo

viernes, 6 de agosto de 2010

¿Y por qué no Andrés también?


Jesús se transfigura en la intimidad de tres de sus discípulos. Frente a la dificultad de hacerles comprender el misterio salvador de su muerte y resurrección, elige a sólo tres como testigos de su gloria, y no será la única vez que lo haga. Pedro Juan y Santiago, junto con Andrés, forman el núcleo inicial de sus discípulos ya en los prolegómenos de su vida pública, a instancias de Juan el Bautista. Pero, ¿ y Andrés?¿Cómo es que Andrés queda rechazado?
No hay rechazo ni entredicho alguno. Sencillamente no cabe en el número selecto de los tres. Cabe pensar aquí también en el carácter misterioso de esa cifra, ya que el tres es signo de los divinos misterios en el lenguaje bíblico.
El número tres, asociado al misterio de los enigmas, lo vemos, en el Génesis, cuando José descifra, en Egipto, el significado onírico de los sarmientos y cestas, que son los tres días que tardará el faraón en reponer en su cargo al jefe de los escanciadores reales (gen 40). De tres días disponen los filisteos para descifrar la adivinanza que Sansón les ha propuesto (Jc 14, 14).
Al pueblo de Dios, el número tres, significativo de la divina protección, les acompañará durante la travesía del desierto: Tres días irá el pueblo al desierto a ofrecer sacrificios (Ex 3). Durante tres días se cernirán tinieblas sobre Egipto (Ex 10, 22). Tres jornadas andarán portando el arca sin hacer alto en el desierto (Ném 10,33). Pero donde el número tres se multiplica, como en una manifestación especial de la proximidad divina, es en el momento crucial en que Dios cumple la promesa de abrirles las puertas de la tierra prometida: cruzarán el Jordán al cabo de tres días, desde su llegada a su orilla (Jos 2,11).
Tres días permanecerán escondidos los exploradores en Jericó (Jos 2,16). Al cabo de tres días cruzarán el Jordán los escribas (Jos 3,2). A los tres días de cerrado el pacto, se percatarán todos de que ya están en pleno Israel (jos 9,16).
También sobre David cae el peso de esa cifra misteriosa, en la triple opción que le propone el profeta Gad, entre los castigos que le esperan, de los que escoge tres días de peste, sobre tres años de hambre o tres meses de continuas derrotas (2S 24, 13-15).
En el evangelio, tres meses permanece María con Isabel, su prima, en Judá( Lc 1, 56); a los tres días hallan a Jesús sus padres, en el templo (Lc 2, 46); tres son las tentaciones que signan el triunfo de Jesús sobre la astucia diabólica ( Mc 1, 12-13).. Tres veces anuncia Mateo el misterio salvador de Jesús (Mt 16, 21-23;17, 22-23;20, 17-19). Al tercer día resucitará Jesús.(Mc 16,1-6).

jueves, 5 de agosto de 2010

¿Quién dice la gente que soy yo?

Valdría la pena hacer en nuestros días una encuesta con esa misma pregunta de Jesús a la gente. ¿Quién dice hoy la gente que es Jesús?
Mucho me temo que mucos titubearían y no sabrían qué responder. A Jesús no se le conoce y, en general, quien cree conocerlo, lo conoce mal o lo conoce apenas. Es incluso deficiente el conocimiento que tienen de él muchos cristianos. Tal vez, porque no salimos a las terrazas a gritar su nombre.
Hablamos mucho de Jesús entre nosotros, los cristianos, pero la gente no gusta demasiado que se le hable de él. Prejuicios anticlericales falsean el rostro verdadero de la Iglesia, que es el de Cristo. Es cosa de curas, arguyen desde la banalidad. De beatos. De fachas. Nos queda desmentirlo enérgicamente viviendo a Jesús y su palabra con naturalidad, con fidelidad. Si el testimonio ejemplar de nuestra vida consigue ser entendido y respetado por la nobleza y sinceridad de nuestra conducta en el mundo, en esa misma medida estaremos transparentando la verdad de Cristo y dándolo a conocer.
Es esa la levadura de la acción cristiana en el mundo de que hablaba Jesús.

miércoles, 4 de agosto de 2010

El franciscanismo en Aragón


El Reino de Aragón fue, en años remotos del siglo XIII, la cuna del franciscanismo en España, ya en vida y por disposición de san Francisco de Asís. Juan Parente, su primer Ministro provincial celebra la primera asamblea de religiosos o Capítulo, en Soria.
Ímproba tarea sería pretender dejar constancia de los miles de frailes menores, como solían llamarse, que poblaron sus conventos, hasta los funestos días de la exclaustración, fecha en que el Estado, en 1835, empobrecido por la guerra, expulsa arbitrariamente a los religiosos de sus casas y se apropia de conventos y escasas tierras que poseían, para resarcirse de sus reveses económicos, espoliando y malvendiendo el rico patrimonio nacional de sus bibliotecas e iglesias. Me he encomendado, desempolvando viejos papeles, recuperar en lo posible los nombres de aquellos santos varones que nos precedieron, sobre todo desde 1766 hasta 1801, además de un número discontinuo de eximios religiosos de quienes hablan nuestras crónicas. Su finalidad es meramente histórica para uso privado.
De alguna manera, es mi memoria histórica particular. No caben en este espacio. Enumeremos, no obstante, el nombre de los conventos que constelaban las tierras de Aragón hasta aquella fecha aciaga: En Zaragoza, el Real Monasterio de San Francisco, en lo que hoy es la Diputación, el Convento de Nuestra Señora de Jesús, al otro lado del río, y el Colegio de San Diego, en lo que hoy es la calle Cinco de Marzo. Conventos bajo la advocación de San Francisco fueron los de Tarazona, Huesca, Borja, Jaca, Barbastro, Teruel, Ejea de los Caballeros y Sariñena. Con otras advocaciones figuran los de: San Luis, de Daroca, Santa María de Jesús, de Alcañiz, San Cristóbal, de Alpartir y con la misma advocación, el de Tauste, Santa María de los Ángeles, de Híjar, Nuesttra Señora, de Monlora, San Salvador, de Pina, La Púrísima Concepción, de Ariza, San Lorenzo Mártir, de La Almunia de Doña Godina, Santa María de Jesús, de Maella, San Antonio, de Mora, la Santísima Virgen, de Mallén, Colegio Misionero de San Roque, de Calamocha y los hospicios de Zuera y de Cariñena. El de Santa Catalina, de Cariñena, destruido por los franceses, ya no se recuperó.
De todos ellos, sólo se rehabilitó el de Teruel, abriéndose al culto su iglesia el año 1903; el de San Antonio, de Mora, de propiedad municipal, ha vuelto a recuperar su antiguo aspecto del Castillo que fue del marquesado de los Fernández de Heredia.

martes, 3 de agosto de 2010

A cuenta de un manuscrito


Cada vez me persuado más de que el progreso desaforado, como el vértigo y el abismo, siembra oscuridades.

Tengo entre las manos un libro manuscrito de los años 1700 y sorprende la elegancia de los rasgos de su escritura, que sabemos fluía del extremo afilado de una pluma de ave bien cortada. Se valoraba entonces el arte de la caligrafía ejercido por cuidadosos pendolistas, que es como se llamaba a la sazón a los buenos calígrafos del momento.

Cada vez nos alejamos más del uso esmerado de nuestras manos. La cultura se va desangrando a los pies de la gananciosa economía y los avances de técnicos del ordenador sustituyen la gracia de una buena letra, ese antiguo espejo de nuestro yo.

Tal vez, no nos percatamos de que es la máquina la que desplaza la sensibilidad del hombre. Yo mismo, llevado de la comodidad, en este mismo instante, estoy escribiendo este mensaje en un ordenador de lo más insensible, para alimentar el diario personal de este artilugio tan a la mano que es un blog.

Cultivemos nuestra cultura y no se ajarán las flores que cuida la inteligencia. Volvamos a la lectura reposada de un buen libro, ese otro amigo del hombre, a la sombra de un árbol, y el disquete no vaciará el tesoro inmarcesible de las bibliotecas. No pisemos los retoños incipientes de esos arbolitos que es la vida aún no nacida del niño, y no encenagaremos las fuentes de la vida.

Dios, a su modo, nos está diciendo que, matando la naturaleza y sus leyes inviolables, envenenamos nuestra misma historia. La perversidad se tapa los ojos con las manos.

lunes, 2 de agosto de 2010

También con Cáritas se hace camino al andar

No sólo a nosotros nos golpea la crisis, que no discierne entre personas y pueblos, víctimas todos de la codicia y la especulación. Hay países que carecen de lo más urgente. Cáritas española, en un difícil esfuerzo, destina 416.577 euros a seis proyectos que ayuden a paliar necesidades perentorias, como la educación, la salud y ayudas de emergencia. Tan oportuna donación alcanzarás a cinco países, Angola, Mozambique, Kirguizistán, Camboya y Perú, del que se beneficiarán 537.000 personas.
En Angola se atenderá a un nutrido número de habitantes expulsados de la vecina República del Congo. En Mozambique la urgencia que ha de satisfacerse es la educación. En Kirguizistán se dará asistencia básica a 18.000 personas, que han perdido sus hogares por mor de la violencia. En los demás, el beneficio mitigará las consecuencias de desastres naturales.
Jesús, en la multiplicación de los panes, invitaba a los suyos: Dad a la gente vosotros mismos. El servicio a los demás es tarea que incumbe a todos, o no somos humanos, como camino que hay que hay que ir haciendo, andando un poco más cada día.

domingo, 1 de agosto de 2010

Como palomas

Mi ventana es como un marco que engastara un paisaje natural con unos montes de fondo que envuelve un pinar y una pantalla de chopos de hojas siempre irrequietas con las que juega el la brisa. El río que discurre a sus pies no acaba de verse; se adivina. Por entre los chopos se entreve un maizal de hileras rectilíneas.
Por el cielo, mañana y tarde, revolotean alocadamente negras golondrinas raudas como flechas, y de vez en vez, lo surcan palomas no siempre blancas. Me complace seguir su vuelo circular agrupadas o en pareja, y es de ver la gracia d3e su planeo tranquilo y reposado como resbalando sobre una invisible lámina, hasta que de pronto aparece el gavilán, que ése sí, se cierne con majestad en giros enseñoreándose del paisaje o queda como pendiente en el aire, inmóvil, ahuyentando con su presencia a las timoratas palomas.
Jesús no se ocupa nunca de las aves de presa, pero ve en las palomas su simplicidad, por su natural acercamiento al hombre, que las sustenta, confiadas. La paloma no es depredadora ni agresiva como el gavilán. Es cercana y doméstica, espejo en que mirarse sus discípulos. Sed simples como ellas. No finjáis ser complicadamente lo que no sois. Que no se os oscurezca nunca el limpio cristal del pecho.