domingo, 15 de agosto de 2010

Las rutas equivocadas del pensamiento

Los filósofos, desde el retiro de su arduo discurso, como quien no hace nada, van abriendo a la mente las rutas del pensamiento, y el pensamiento los de la historia. El pensador nos esclarece el pasado y nos instala en el presente. Y obramos en consecuencia, al adoptar el punto de vista que nos proponen, desde donde entender el mundo. Pero el pensamiento filosófico no siempre es inocuo ni certero, y así nos va. Ocurre que, en ocasiones, al viejo tren se le desvía de su ruta acostumbrada en dirección equivocada y peligrosamente desconocida.
Es así como en tierras frías y aisladas de Europa, se empezó a prescindir de Dios, cuya evidencia no se podía verificar entre microscopios y matraces, y al prescindir de Dios, se acabó por prescindir del hombre; oscurecieron así la razón, y se desdibujó el sentido común. Esto daría cuenta de muchas cosas en las que no es momento de entrar. Pero ese pensamiento vacío de todo, nos acosa sin cesar
Se comprende así mejor que empiecen a ser habituales actitudes inicuas o malsanas, como matar al supuesto adversario que no piensa como yo, en nombre de Dios; exigir a otros las libertades y derechos que esos mimos les negarán siempre a cambio; incendiar bosques asolando el paisaje y dando incluso muerte al sufrido servidor de la comunidad que acude a apagar el fragor del fuego.
No de otro modo, el papa, al visitar Inglaterra, se acercará a la fría, escarpada y seria Escocia, y ya un juez del lugar, empinado sobre sí mismo, se ha propuesto, en nombre de su propia interpretación de la ley, llevarle a los tribunales. Es una muestra chusca más del desbarajuste de disparates inconcebibles que vive el mundo.
Para muchos no es nada fácil volver a Dios. Lo hemos desprestigiado. Volver a Dios es volver a las sendas anticuadas de la bondad y de ese sentido común que cada vez lo es menos. Son los que entienden que la bondad se predica sólo a los niños.

sábado, 14 de agosto de 2010

Las sonrisas de los niños

El dibujante humorista Máximo, siempre triste y genial, pregunta con irónica inocencia en una de sus humoradas: ¿A dónde van las sonrisas de los niños cuando dejan de ser niños? Evidentemente la disimulada sonrisa del dibujante al borbotar semejante malicia, no es tan inocente como pudiera parecer. La sonrisa pura del niño cambia el matiz inocuo de su sencillez, por el talante perturbador que imprime desvelar el secreto de la propia hombría que encubría la inocencia.
Jesús mismo, estos días, nos manifestaba, desde la liturgia, su preferencia por la sonrisa pura de los niños, concretamente por su desvalida pequeñez que los asemejaba al desvalimiento del pobre, del menesteroso, del excluido, de la mujer acosada. Y es que él había tachado el esplendor de su gloria para hacerse niño pobre entre los pobres, olvidado de Sí.
Dejad que los niños sigan sonriendo en el cerco alado de su inocencia, y para eso, dejad que los niños de acerquen a él.

viernes, 13 de agosto de 2010

Las Perseidas en Teruel

Pocos cielos tan diáfanos y limpios como el que cubre Teruel, constelado de estrellas a la manera de claro rocío celeste, para contemplar a placer y con desusada nitidez la lluvia de estrellas de San Lorenzo. No deja de ser un espectáculo gratuito que conmueve nuestra sensibilidad, siempre ávida del misterio que enciende de feliz curiosidad todo lo oscuro y maravilloso.
El momento de máxima intensidad de estrellas fugaces ocurrirá desde la 11 horas, momento en que la constelación de Perseo, al norte, aparece sin ser visto desde el horizonte, a la derecha de la W de Casiopea. Se puede contabilizar un promedio de 30 trazas instantáneas de luz, que en realidad son partículas del tamaño de un grano de arroz, desprendidas del cometa Swift-Tuttle, cuando su estela, y no él, al entrar en la atmósfera, a una altura de entre 80 o 500 km., ioniza el aire emitiendo una peculiar luminosidad, como si una tiza fosforescente rayara el firmamento. La esponjosa estela sigue una línea que va desde Perseo, a la derecha de Casiopea, hacia ambas Osas, pasandoles por el medio.
Han tomado nombre de San Lorenzo por su casual proximidad en el calendario, por más que lo de lluvia es una metáfora hiperbólica referida a su cuantidad y profusión. ¡Vaya por Dios! ¡No contábamos con la opacidad de estas nubes!.

jueves, 12 de agosto de 2010

El peso específico de Teruel

La esperanza es el imperdible de los desarrapados, y Teruel lo es. Es pobre de expectativas toda ciudad que carece de fáciles comunicaciones. Teruel queda rezagada a la mala sombra de las capitales pobres en comunicaciones imprescindibles con el resto de capitales y sobre todo con Madrid. No nos engañemos: Teruel es pequeña y carece de peso específico. Toda su esperanza de mejoras no van más allá de promesas electorales que son la sequía de toda esperanza firme.
Ahora los cantos de sirena vuelven a prometer que, una vez más, se hará un estudio ambiental previo, el segundo, de la A40, la supuesta autopista que abriría Teruel hacia Cuenca y el sur, y se pide que igualmente se lleve a cabo la prometida o mentida de Monreal a Alcolea, que nos acercaría un poco más a ese lejano Madrid, capital de España.
Con los hermanos Grim soñábamos mejor, ya que no pasan de ser señuelos para incautos en tiempos preelectorales, pero la esperanza de los pobres se nutre de las migajas que caen de la mesa electoral de quienes disponen y mandan.
Por no ser menos, mi primo promete que, en su día, si sale elegido, hará navegables las lagunas de Gallocanta.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Los tatuajes

La moda es mimética por sí misma, es contagiosa. Responde a la esclavitud social que impone estar al día. La moda de los tatuajes, que como otras extravagancias, nos llegó de fuera, ha generado toda una pequeña industria de enseres, tintes, lociones y establecimientos donde se ejerce esta actividad de dejarle a uno la piel hecha unos zorros. Hay personas tan encubiertas por esta clase de tiznes, que casi no se los ve.
Si el ser humano es bello en sí mismo, también lo es la piel tersa y limpia que lo envuelve. La turgencia de la piel no necesita adorno alguno que altere su realidad protectora del cuerpo. Admitamos abiertamente los adornos tradicionales de poner y quitar que no inciden en la piel misma y que se añaden al cuerpo dándole prestancia, como pulseras y relojes u otros dijes de humilde bisutería.
La intensidad con que esta manía empuja a ensuciarse afanosamente la apariencia corporal, sobre todo entre los jóvenes, es tal, que en una ciudad tan pequeña y recoleta como Teruel, los establecimientos donde se puede uno enjoyar el cuerpo con semejante actividad encubridora del hombre, son varios.
¡Y uno que pensaba que esto de los tatuajes era un signo de atraso milenario propio de tribus indígenas de África!

martes, 10 de agosto de 2010

Lluvias a primeros de agosto

Es mucho lo que ha llovido. Que llueva más que copiosamente a primeros de agosto, ya no sorprende a nadie a quien le contraríen y entristezcan las pavorosas inundaciones que asolan torrencialmente grandes extensiones en otros países, no siempre lejanos, ocasionando numerosas pérdidas humanas, desfigurando el rostro de ciudades enteras y arrollando paisajes ubérrimos, con las consiguientes secuelas de enfermedades, desalojo, desarraigo y empobrecimiento. Todos coincidimos unánimes en apuntar al origen común de tanto desastre: el cambio climático. A cambio, la negativa inconsecuente de la sequía convierte en agostadas parameras los interminables trigales rusos, granero de Europa. Allí las lluvias se muestran tercamente avariciosas y hurañas.
Ese desequilibrio despiadado es lo que penaliza los desafueros del hombre, que ha ensuciado todo aquello que Dios había hecho bien. Es el insaciable afán económico lo que ha roto las bridas de un progreso comedido y racional. No pensamos en los beneficios de la obra estable de Dios, que merece, al menos, nuestro respeto, sino que estamos ensuciando y escupiendo en su generosa mano. Pues atengámonos a las consecuencias. Quien la hace la paga, que dice el refrán.

lunes, 9 de agosto de 2010

Los evangelios y su interpretación


Uno de los atributos del ambiente en que se mueve el Espíritu Santo es la libertad con que actúa y la que concede a quienes se dejan impulsar por él, dóciles a su voz.

He releído el pasaje evangélico de la transfiguración y advierto el diferente enfoque con que lo trata cada evangelista. El Espíritu Santo no dicta, de modo que el redactor escriba a ciegas como un autómata; el Espíritu de la verdad inspira “el misterio de Jesús y la profundidad de sus palabras”. Lo externo en el entorno en que Jesús se mueve, queda un tanto a merced de la interpretación que de esas verdades y hechos entiende que ha de darle el redactor, y esto:

- desde el sentido que esos hechos y dichos tuvieron en su momento,

- desde el que adquiere su vivencia inmediata en la primitiva comunidad cristiana,

- y la interpretación redaccional de cada evangelista, desde el más exquisito respeto a la verdad y el misterio de Cristo.

Esa interpretación enriquecedora nos ayuda a entender “el valor salvífico y de revelación que la Iglesia descubrió y nos transmitió”. Con ellos, podemos adentrarnos y desvelar más fácilmente la hondura de las verdades evangélicas. Así entiendo yo que es como lo explica un biblista conocido, al que me complazco en seguir muy de cerca, Camilo Maccise. El conjunto interpretativo de los evangelistas viene a ser como la descomposición de una misma luz en los colores diversos del arco iris.