jueves, 7 de marzo de 2013

Belcebú y las enfermedades


        En la época de Jesús se creía con tan fácil credulidad en los poderes malignos, que hasta se atribuían las enfermedades al mal moral de quienes las sufrían. Jesús no miraba si las enfermedades tenían éste o aquel origen. Era el hombre, la persona enferma, lo que a él le preocupaba. No se comprende que los mismos que creían en el origen diabólico de las enfermedades, le acusaran que   sus curaciones fueran obra de Satanás. Nadie lucha contra sí mismo.
La mala voluntad ciega al que no quiere ver. Ahí sí que se esconde la malicia. Sólo Dios obra el bien en favor de terceros, luego es el dedo de Dios quien interviene en esas curaciones.
Reinos divididos hoy son los matrimonios que no se entienden y se matan entre sí, jóvenes que al no verle sentido a la vida, optan por suicidarse, hombres y mujeres que airean en la tele, con total desvergüenza, sus faltas de fidelidad.
Quien no está con Jesús, está contra él. Estar con él es vivir según los valores del reino, como la paz y la concordia.


Reflexión

¿Qué es un cardenal?

      La renuncia de Benedicto XVI y el cónclave que se prepara para elegir nuevo papa, ha hecho que se hable de los cardenales sin cesar. ABC se pregunta: ¿Qué es un cardenal? Y responde “El término viene del latín y significa «bisagra»”, porque son “el gozne sobre el que gira la Iglesia. Deben se hombres que hayan destacado por su inteligencia, coherencia de vida, piedad y prudencia en la toma de decisiones.
Se les «crea» en una ceremonia especial llamada «consistorio». Actualmente son un total de 209 cardenales. Su principal función es ayudar al Papa, por eso suelen ser presidentes de los organismos de la Curia romana y de las grandes diócesis del mundo”. 
      Informa igualmente de que los hay de tres tipos. Los cardenales obispos; los cardenales presbíteros, que son la mayoría; y por último, los cardenales diáconos, nombrados por haberse distinguido en distintos campos. 
     El rojo es el color de los cardenales y simboliza que están dispuestos a morir por su fe. También es característico el anillo, un regalo del Papa que simboliza su matrimonio con la Iglesia. 


Rincón poético

EL BUEN LADRÓN

Sé cómo te sientes
en la cruz, Señor.
Sé que nuestras manos
arañan tu amor;
que no son los clavos
ni la cruz, que son
nuestros desvaríos,
nuestra aberración
los que sangran dentro
de tu corazón.
Sé cómo te sientes;
qué sintiera yo
si por ti muriera
contigo, Señor.
Envidio la suerte
de tu buen ladrón.

(De La verdad no tiene sombra)

miércoles, 6 de marzo de 2013

Los madamientos

    Los judíos, incluso hoy mismo, nos achacan que Jesús negó los mandamientos. Se equivoca quien piense que Jesús, reduciendo los mandamientos al de amar al hombre y a Dios, pretende eliminar alguno de los mandamiento que dicta a Moisés.
    No es eso lo que él enseña. Quien así lo crea, mal interpreta los deseos y la enseñanza de Jesús. Lo que ocurre es que, quien ama fielmente a Dios, no incurre ni por asomo contra ninguno de los mandamientos que lo establecen, así, de modo concreto, y quien ama de verdad al prójimo, tampoco se atreve a quebrantar ninguna de las leyes que prohíben cualquier clase de ultraje contra él.
    Los diez mandamientos caben perfectamente en un uno sólo, amar, amar al hombre de verdad. Eso es lo que enseña Jesús, de palabra y de obra.

Reflexión

Lectura de libros en España

    En una encuesta reciente cuyas conclusiones han difundido los medios de comunicación, se declara que la lectura de libros ha ascendido un setenta y tantos por ciento entre la población y un ochenta por ciento entre niños que rondan los diez años. Explica cambio tan notable el encarecimiento de los recursos del ocio, ya que el libro abarata  afortunadamente semejante ocupación. Bien podemos estimarlo como una grata noticia que muchos, en un país que no se acredita preciosamente por leer demasiado, no llegábamos a imaginar


Rincón  poético

     INVITACIÓN

Siempre que he mirado
tus ojos, mi bien,
oigo que me dices:
Ven y sígueme.
Me place mirarte
y oírte después.
Sólo una palabra,
Jesús, y con qué
fuerza vigorosa
despiertas mi fe.
Dímelo mil veces,
dímelo y sabré
que vives pendiente,
Señor, de mi ser.
Pendiente igualmente
de ti viviré.
Dímelo mil veces.
Ven y sígueme.


(De La verdad no tiene sombra)

martes, 5 de marzo de 2013

¿Siete vees siete?

    Pedro quiere contabilizar las veces que hay que perdonar. Jesús le hace ver que perdonar debe ser una disposición habitual, constante. Nadie puede ser excluido  ya que sólo perdonando a los demás, seremos también perdonados nosotros. Facilita su inteligencia el relato del siervo egoísta e hipócrita que consigue humilde el perdón de su señor, pero él, incongruente, se niega a perdonar a su deudor. Como a ese siervo empedernido tratará Dios a quienes se resisten a perdonar.
    La cuaresma es un tiempo oportuno para que, si volvemos a Dios compungidos, empecemos a conocer sus deseos más firmes sobre nuestra conducta, como que, cuando le negamos el perdón a alguien, estamos negando y apartando de nuestro camino a Dios mismo, cuyo Hijo dio su vida por nuestro perdón.
    No nos arriesguemos nunca a perder el arrimo de Dios.


Reflexión

Edificar el bien donde campea el mal


    La Escritura no es monolítica, sino que sigue una progresión complementaria depuradora en pro de la santidad que nos habla de Dios. Así, una fiesta que tiene un origen agrícola extraño a la tradición hebrea, se asumía en un hecho cultual que resultase grato a Dios, santificando su celebración, lo que comportaba santificar al hombre. Así ocurre con la festividad de las Semanas de origen cananeo, que se convierte en una peregrinación de acción de gracias al verdadero Dios. Es el fin que ha de perseguir toda nuestra vida, poner a los pies de Dios lo que guardaba un sentido anodino o extraño a su santidad, sustituir el mal o lo torcido por un bien provechoso al hombre y grato a Dios.



Rincón poético

     UNA VEZ MÁS

Dime, Señor, qué tengo yo que hacer
para que, al fin, consiga
ser como me propongo.
Lo intento cada día,
insisto en mis empeños, mas sucede,
Dios mío, que no alcanzo
a entrañar tus deseos en los míos.
Extiende una más
tu brazo poderoso sobre mí,
como lo hiciste sobre el mar y hendiste
sus aguas hasta el fondo.
Con tu mano en mis hombros, Señor mío,
con tu poder lo podré todo.

(De La verdad  no tiene sombra)

lunes, 4 de marzo de 2013

Rechazo en Nazaret


En este discurso de presentación, Jesús anuncia a los suyos un año de gracia, y lo hace cabalmente en su pueblo, porque en el Libro del Levítico quedaba prescrito que cada cual lo celebrase con los suyos.
Sus paisanos no le admiten. Les ha dicho que no todos serán favorecidos por el don de la palabra. Es el inicio, justamente en su pueblo, de la negación de su persona, porque no le  creen, una peligrosa negación que irá creciendo de día en día, como bola de nieve por una pendiente.
Sin embargo, todavía no es la hora de la pasión de Jesús, y es lo que explica que se escabulla con tanta facilidad por entre la gente, y añade Lucas que se marchaba, como quien lo hace sin prisas. Es el momento en que el cristiano ha de unírsele sin despegarse de él. 


Reflexión

El hermano del hijo pródigo

¿Quién es este figurante de segunda línea en el relato que protesta porque el Padre agasaja al hijo recién recobrado que llega a él pidiendo clemencia? ¿Por qué no se alegra él también, si es su hermano?
Los judíos eran los primeros en la consideración de Dios; los gentiles y descarriados, los últimos. Jesús busca la conversión de los pecadores, los últimos; ha venido a curar a los enfermos, no a los sanos. El hermano en cuestión es el primogénito y representa a esos que, siendo los primeros, no aceptan la alegría de Dios por los pecadores arrepentidos.
A uno podríamos considerarlo primo hermano de Magdalena; al segundo, Simón, como el fariseo que no comprende a Jesús.


Rincón poético

  ESTE LIBRO

Este libro cuenta
lo que ya sabía,
porque no es lo mismo,
auque yo lo diga,
una pizca de oro
que un montón de astillas,
por lo bien que dice,
sus frases tan limpias.
Es como si al pronto
lo que yo leía
fuera floreciendo.
En igual medida,
florece la luz
cuando nace el día;
no al caer la tarde,
mas siempre es la misma.
Manos de poeta, 
dorada la tinta,
pone aquí destellos
de luz matutina
en los surcos claros
de una prosa nítida.
Qué distinto el modo
de hablar, qué delicia,
porque es muy curioso
que, si bien lo miras,
repite lo mismo
que yo ya sabía.

(De La verdad no tiene sombra)

domingo, 3 de marzo de 2013

Galileos sediciosos

    Galilea fue siempre una región levantisca. Y precisamente, unos galileos, declarados sediciosos, no sólo han sido condenados a muerte crucificándolos, sino que su sangre ha sido mezclada con la de los animales del sacrificio, en algún templo pagano, de manera abominable para un judío. Para los romanos, no pasaba de ser un duro escarmiento disuasorio; para los judíos, una noticia aterradora.
    Jesús añade otro dato: la muerte, por aquellos días, de un grupo de personas, al derrumbarse sobre ellos la torre de Siloé, en el valle Cebrón, cuyos cimientos situados temerariamente en una pendiente, aún perduran, formando un círculo de piedra, porque la torre era redonda y amplia.  
     Jesús, más que lamentar tan amargos hechos, se sirve de ellos confiriéndoles una cierta trascendencia ejemplar. Más que ver en ello un castigo puntual de Dios, criterio normal en la interpretación judía de hechos desgraciados, emplaza a sus oyentes a que consideren su propia conducta, alejados de la divina bondad. ¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que vosotros mismos?, dice Jesús. Sólo vuestra conversión os librará de la justa mano de Dios. 
     Es lo que explica la paciencia de Dios, que espera siempre nuestra conversión, porque no quiere nuestra perdición, sino que el pecador se convierta y viva eternamente. Frente a la terquedad en el olvido de Dios, sólo la amenazante paciencia divina explica que la sanción de Dios se dilate en el tiempo.


Reflexión

Manar leche y miel

    En el memorial de los prodigios con que Yahvé salva a su pueblo, recitado en el templo al depositar las primicias del campo, se califica la tierra prometida de manera encomiástica, al decir de ella “que mana eche y miel”. Todos entendemos que se destaca así la fecundidad de esa tierra, sólo que algunos afinan su percepción interpretativa dando a entender que se refiere por igual a la tierra cultivable de un lado y de otra al desierto. La leche copiosa puede significar la riqueza de los frutos que da el laboreo de la tierra, partiendo de un símbolo pastoril propio de un pueblo ganadero, pero, ¿la miel? ¿Cuáles pueden ser las riquezas melifluas del desierto?  Ciertamente, en el desierto, la miel silvestre era uno de sus valores alimenticios más estimados, junto con los dátiles en los oasis de  palmeras. No olvidemos que un puñado de dátiles llegó a ser, en tiempos de Jesús, todo el yantar de una persona al día. Y si no, que lo diga Juan Bautista.

Rincón poético 

LA LIMOSNA

La bondad tiene dentro
del corazón tu llama temblorosa.
Sólo los ojos se iluminan cuando
la brisa de tu aliento la conmueve.
¿Qué importa si los otros no perciben
el nimbo de su luz?
Basta, Señor, que tú lo sepas.
Que nadie vea, cual lo exhortas tú,
cómo atienden las manos del mendigo
las escasas monedas que también
- tú lo sabes, Señor-, yo necesito.
Hazme gozar al ver
el gozo de los otros.
Mi pan sólo es mi pan al compartirlo.


(De La verdad no tiene sombra)

sábado, 2 de marzo de 2013

El hijo pródigo

La parábola del hijo pródigo, escenifica la enseñanza de Jesús sobre la conversión, patentizando por qué en los cielos es motivo de singular alegría la vuelta a Dios del pecador.
La parábola no usa razones que convenzan. Pone ante nosotros un desarrollo verosímil que tiende a persuadirnos de lo que no necesita razonamiento alguno, sino que se cae por su propio peso. Lo que da relieve al relato es el intento de suscitar confianza en que, fuere lo que fuere lo que nos ha arrastrado a serle infiel, Dios está siempre pronto a abrirnos sus brazos. 
Ir resueltos hacia quien sabemos que nos va a perdonar, es ya un reconocimiento de su bondad, un acercamiento cordial que habilita para el perdón el corazón herido de Dios. Es una forma de amor, algo destacable siempre, porque es desde lo que mejor se puede medir la gravedad de la ofensa, y lo que explica que se llegue así, incluso, a la dolorida expresión humana del llanto, ese desahogo divino, purificador del corazón manchado en el lodazal del pecado.


Reflexión

Agua, viento y frío

Así, coaligados en un mismo intento desestabilizador.
La gente se lamentaba con razón. Este año no había llovido suficientemente. Y de pronto, un frente de nubes compactas, obedeciendo al despilfarro de la gota fría, ocupa todo el territorio y llueve a cántaros rotos con desusada tenacidad, llueve y llueve a placer durante horas, de día y de noche, sin interrupción. Y junto al aguacero, la violencia del viento y las bajas temperaturas hacen incómodo salir a la calle casi inundada. Rachas hubo que volvían del revés los paraguas, dejándolos inservibles las más de las veces. Menos mal que las trombas marinas que, según dicen, recorrieron el mar con su enervado tirabuzón de agua, no tocaron tierra. En pleno caos incontrolable, ¡qué grato el  regreso al calor acogedor de casa!


Rincón poético

EMBATE DE AGUA Y VIENTO      

Seguramente, nunca llueve igual.
El último aguacero trajo consigo
vientos huracanados, simulando
zorros hercúleos,
y los termómetros
tiritaban de frío.
Los jóvenes corrían jubilosos,
osadamente,
a impulsos de su propio desafío.
Llovía con empeño, con vehemencia,
llovía apresuradamente
lluvia copiosa,
llovía sin cesar, como si nunca
conociera la lluvia estos lugares.
Rachas de viento exacerbado
volvían del revés
paraguas, desplegada su débil contextura.
Dicen que tierra adentro,
se acumuló la nieve de tal suerte
que nadie lo creía.
¡La silenciosa nieve,
siempre tan bella la expresión
blanca de sus paisajes, 
tan transparente el aire!
¿Son así exactamente 
los nítidos paisajes encalados de siempre?
Seguramente, nunca nieva igual.

(De La verdad no tiene sombra)

viernes, 1 de marzo de 2013

La viña y los criados



La viña es símbolo, en el lenguaje bíblico, del pueblo de Dios.  Los sucesivos enviados a la viña, los profetas. El ultimo de ellos, a quienes los responsables de ese pueblo dan muerte, el Hijo de Dios. 

Jesús avisa oportunamente sobre el riesgo que corren quienes protagonizan conducta tan abominable. Se les cerrará el reino de los cielos, para que lo ocupen quienes devuelvan a Dios el fruto de sus dones.
Tomemos nota sobre nuestra responsabilidad como miembros del cuerpo místico que es la Iglesia, nuevo pueblo de Dios.


Reflexión

El diezmo trienal en la BibliaEl diezmo trienal en la Biblia

    La lectura de la Biblia es la asistencia a un curso de conocimiento humano que no sólo ilustra, sino que enseña a obrar bien. Es interesante asistir al cambio que sufre el hombre hebreo cuando deja su vida itinerante en el desierto y se dedica al cultivo de la tierra prometida. No es una tierra cualquiera, sino la que Dios pone a disposición de los suyos, que el judío ha de tener muy agradecido en cuenta. Es la razón, por ejemplo, de la donación del diezmo que corresponde hacer  cada tres años, haciendo partícipe de él a los más necesitados, colocándolo a la puerta de los mismos, que el texto bíblico nombra por este orden: el levita, el forastero, el huérfano y la viuda. Y al hacerlo, el sujeto confiesa a Dios que no ha incurrido en acciones abominables como poner comida como viático a los muertos, ni se han ofrecido niños al dios cananeo Baal, como hacían los cananeos, entre otras prescripciones más ordinarias.

    En el mundo pagano que nos toca vivir, no son pocas las cosas que hemos de rechazar los cristianos para no incurrir en torpezas y descarríos.



Rincón poético


UN VASO DE AGUA

Este vaso de agua
clara y luminosa
lo alumbra una fuente.
Yo he puesto una rosa
dentro de él que es como
ponerla en su boca.
Espléndido modo
de hacer de dos cosas
la imagen humana,
el guiño, la sombra,
de expresar del hombre
su índole amorosa.
Cosas tan sencillas,
juntas, enamoran.
Sólo un vaso de agua,
mas con una rosa.

 (De La verdad no tiene sombra)