A lo largo del trayecto que traza a cada persona nuestra la biografía particular, hay circunstancias que nos determinan de modo inevitable. A menudo, son otras personas las que nos condicionan y encauzan nuestro destino por derroteros nunca antes hollados ni imaginados por nosotros. Casi podemos decir, de global manera, que, por eso, en la vida de cada uno, hay una línea imaginaria, en un determinado momento, que la divide en dos partes.
Se me ocurre esta disgresión con referencia san Francisco, que consideró todo esto con mucha claridad y detenimiento. Habla alguna vez de aquella lejana etapa juvenil suya, “en que andaba en pecados”. Y después de un intervalo de tiempo en que anduvo titubeante buscando la dirección exacta que enfocara el sentido de su conversión, es un grupo inicial de seguidores suyos los que, un día, acuden a él para andar en su compañía y vivir pobres como vive él. Era la vivencia inicial de un horizonte impensado lleno de posibilidades. Él mismo definirá esa nueva etapa así resuelta diciendo: Cuando el Señor me dio hermanos...
Son, así, sus seguidores quienes determinan lo que va a ser y en lo que se va a convertir en lo sucesivo el santo: cabeza de un conjunto de frailes que se dilatará con fuerza por todas partes, en vida del Francisco, como torrente que se desborda, como una poderosa erupción de conversión evangélica imparable en el tiempo. Es la aparición del franciscanismo en el corazón mismo de la Edad Media. Un movimiento renovador que cambia y dinamiza el cristianismo inmóvil del siglo XIII, devolviéndole al hombre la ilusión de vivir el evangelio como lo vivió la primitiva iglesia naciente, muerto y resucitado Jesús.
Francisco ha determinado, a su vez, de igual modo, el sesgo que han venido tomando cuantos se ilusionan por vivir la vida, al modo de Francisco, desde los valores que predica Jesús en su evangelio, todavía hoy.
martes, 31 de agosto de 2010
lunes, 30 de agosto de 2010
La procesión de los cagones
Es uno de los acontecimientos anuales más simpáticos de la vida religiosa local.
Los franciscanos y un grupo inicial de devotos salen en procesión, desde la Iglesia de San Francisco, antes de atardecer, portando la imagen de los Santos Mártires Juan de Perusa y Pedro de Saxoferrato, y llegados al centro de la ciudad, recogen en primer lugar, ante el Ayuntamiento, al Señor Alcalde y la corporación municipal, para pasar seguidamente a hacer lo mismo con el Sr. Obispo o, en su ausencia o defecto, al Vicario episcopal, como en este caso. Y se procede ya al regreso hacia la iglesia franciscana.
Durante el trayecto, van integrándose, uno tras otro, a la procesión los niños de más tierna edad, como en nueva afluencia de vida y porvenir, cuyos carritos empujan sus padre. Llegados que son al convento, se celebra la misa, sin faltar las felices muestras de la presencia juguetona de los pequeños, siempre inquietos: unos lloran, otros gritan o corretean por la nave, hay quien ríe travieso escapando de las manos temblorosas del abuelo, mientras los más duermen ajenos a todo, envueltos en su propio silencio.
Se conmemora así el favor singular de nuestros Mártires, durante una epidemia que atacaba a los niños de la ciudad, en el siglo XVII, que morían descompuestos y deshidratados, sin posible curación en tan dura y lejana ocasión. Sin embargo, los niños que accedían al brocal del Pozo de los Mártires, excavado por ellos en el siglo XIII, al beber del agua, recuperaban la salud prodigiosamente.
Había sido la Corporación precisamente la que rogó ya entonces sacar las reliquias de los santos, en procesión, para atajar tan fatal epidemia, y en agradecimiento, se viene celebrando desde entonces esta festividad, conocida vulgarmente como la procesión de los cagones, razón por la que es al Alcalde y Corporación es a quienes recoge primero la procesión, devolviéndoles su feliz protagonismo.
Que los Mártires sigan mirándonos benévolamente a todos los que conmemoramos sus inexcusable intercesión.
Los franciscanos y un grupo inicial de devotos salen en procesión, desde la Iglesia de San Francisco, antes de atardecer, portando la imagen de los Santos Mártires Juan de Perusa y Pedro de Saxoferrato, y llegados al centro de la ciudad, recogen en primer lugar, ante el Ayuntamiento, al Señor Alcalde y la corporación municipal, para pasar seguidamente a hacer lo mismo con el Sr. Obispo o, en su ausencia o defecto, al Vicario episcopal, como en este caso. Y se procede ya al regreso hacia la iglesia franciscana.
Durante el trayecto, van integrándose, uno tras otro, a la procesión los niños de más tierna edad, como en nueva afluencia de vida y porvenir, cuyos carritos empujan sus padre. Llegados que son al convento, se celebra la misa, sin faltar las felices muestras de la presencia juguetona de los pequeños, siempre inquietos: unos lloran, otros gritan o corretean por la nave, hay quien ríe travieso escapando de las manos temblorosas del abuelo, mientras los más duermen ajenos a todo, envueltos en su propio silencio.
Se conmemora así el favor singular de nuestros Mártires, durante una epidemia que atacaba a los niños de la ciudad, en el siglo XVII, que morían descompuestos y deshidratados, sin posible curación en tan dura y lejana ocasión. Sin embargo, los niños que accedían al brocal del Pozo de los Mártires, excavado por ellos en el siglo XIII, al beber del agua, recuperaban la salud prodigiosamente.
Había sido la Corporación precisamente la que rogó ya entonces sacar las reliquias de los santos, en procesión, para atajar tan fatal epidemia, y en agradecimiento, se viene celebrando desde entonces esta festividad, conocida vulgarmente como la procesión de los cagones, razón por la que es al Alcalde y Corporación es a quienes recoge primero la procesión, devolviéndoles su feliz protagonismo.
Que los Mártires sigan mirándonos benévolamente a todos los que conmemoramos sus inexcusable intercesión.
domingo, 29 de agosto de 2010
Una de termitas
Una termita es un bichejo ínfimo de minúsculo tamaño, pero terriblemente voraz en el silencio oscuro de la madera. Su tarea es silenciosa y paciente, casi hipócrita, capaz de convertir un valiosísimo artesonado mudéjar en un montón de asqueroso serrín.
Y ahora sucede que también una sola termita puede convertirse a su vez en un valiosísimo ejemplar insólito, al aparecer inmersa en un trozo de ámbar como el que acaban de descubrir en Sant Just, Utrillas, del que se hacen eco los paleontólogos de todo el mundo. Ha permanecida atrapada en la transparente resina la friolera de 110 millones de años, de modo que ya ha merecido un nombre que designe a tan raro ejemplar, único en el mundo, Aragonitermes teruelensis (turolensis sería más apropiado).Un ejemplar perteneciente a un género desconocido, del que se ha preservado sólo un ala. Es suficiente.
Millones de años sin poder ensayar un simple aleteo, pero ha cruzado imparable la inmensidad del tiempo hasta nuestros días. Lupas, ojos escrutadores, microscopios electrónicos, rivalizan por estudiar su perfil anatómico con ávido interés. Ya no está sola. ¿Quién le diría a una termita insignificante, retenida por unas diáfanas gotas de resina en la piel de un árbol, que, desde un día impensado, será ya para siempre la diana científica de investigadores y curiosos?
Y ahora sucede que también una sola termita puede convertirse a su vez en un valiosísimo ejemplar insólito, al aparecer inmersa en un trozo de ámbar como el que acaban de descubrir en Sant Just, Utrillas, del que se hacen eco los paleontólogos de todo el mundo. Ha permanecida atrapada en la transparente resina la friolera de 110 millones de años, de modo que ya ha merecido un nombre que designe a tan raro ejemplar, único en el mundo, Aragonitermes teruelensis (turolensis sería más apropiado).Un ejemplar perteneciente a un género desconocido, del que se ha preservado sólo un ala. Es suficiente.
Millones de años sin poder ensayar un simple aleteo, pero ha cruzado imparable la inmensidad del tiempo hasta nuestros días. Lupas, ojos escrutadores, microscopios electrónicos, rivalizan por estudiar su perfil anatómico con ávido interés. Ya no está sola. ¿Quién le diría a una termita insignificante, retenida por unas diáfanas gotas de resina en la piel de un árbol, que, desde un día impensado, será ya para siempre la diana científica de investigadores y curiosos?
sábado, 28 de agosto de 2010
Susan Boyle
Susan Boyle es una afamada cantante escocesa que se dio a conocer sorprendentemente en un concurso televisivo. Susan se confiesa católica practicante y está a punto de consumar un sueño, cantar para el Papa Benedicto XVI, ante quien interpretará la canción que la llevó desde el desempleo a la fama. Un periodista de ABC reparaba en el contraste de su aspecto “entre sencillo y extravagante”; más que sencillo, que sí, yo diría descuidado y vulgar. Pero el arco potente de su voz es brillante y bien timbrado, de modo que cuando canta, se transfigura.
Desde la ilusión, proclama que es una ocasión única que no va a desperdiciar, por lo que se siente cristianamente orgullosa. Y junto con la canción que la encumbró hasta la cima de los mejores, interpretará también un himno religioso donde dar rienda suelta a su emoción cristiana, How Great Thou Art.
Que Dios te bendiga, Susan.
Desde la ilusión, proclama que es una ocasión única que no va a desperdiciar, por lo que se siente cristianamente orgullosa. Y junto con la canción que la encumbró hasta la cima de los mejores, interpretará también un himno religioso donde dar rienda suelta a su emoción cristiana, How Great Thou Art.
Que Dios te bendiga, Susan.
viernes, 27 de agosto de 2010
Una sola termita
Una termita es un bichejo ínfimo de minúsculo tamaño, pero terriblemente voraz en el silencio oscuro de la madera. Su tarea es silenciosa y paciente, casi hipócrita, capaz de convertir un valiosísimo artesonado mudéjar en un montón de asqueroso serrín.
Y ahora sucede que también una sola termita puede convertirse a su vez en un valiosísimo ejemplar insólito, al aparecer inmersa en un trozo de ámbar como el que acaban de descubrir en Sant Just, Utrillas, del que se hacen eco los paleontólogos de todo el mundo. Ha permanecida atrapada en la transparente resina la friolera de 110 millones de años, de modo que ya ha merecido un nombre que designe a tan raro ejemplar, único en el mundo, Aragonitermes teruelensis (turolensis sería más apropiado).Un ejemplar perteneciente a un género desconocido, del que se ha preservado sólo un ala. Es suficiente.
Millones de años sin poder ensayar un simple aleteo, pero ha cruzado imparable la inmensidad del tiempo hasta nuestros días. Lupas, ojos escrutadores, microscopios electrónicos, rivalizan por estudiar su perfil anatómico con ávido interés. Ya no está sola. ¿Quién le diría a una termita insignificante, retenida por unas diáfanas gotas de resina, que, desde un día impensado, sería la diana científica de todo tiempo por venir?
Y ahora sucede que también una sola termita puede convertirse a su vez en un valiosísimo ejemplar insólito, al aparecer inmersa en un trozo de ámbar como el que acaban de descubrir en Sant Just, Utrillas, del que se hacen eco los paleontólogos de todo el mundo. Ha permanecida atrapada en la transparente resina la friolera de 110 millones de años, de modo que ya ha merecido un nombre que designe a tan raro ejemplar, único en el mundo, Aragonitermes teruelensis (turolensis sería más apropiado).Un ejemplar perteneciente a un género desconocido, del que se ha preservado sólo un ala. Es suficiente.
Millones de años sin poder ensayar un simple aleteo, pero ha cruzado imparable la inmensidad del tiempo hasta nuestros días. Lupas, ojos escrutadores, microscopios electrónicos, rivalizan por estudiar su perfil anatómico con ávido interés. Ya no está sola. ¿Quién le diría a una termita insignificante, retenida por unas diáfanas gotas de resina, que, desde un día impensado, sería la diana científica de todo tiempo por venir?
jueves, 26 de agosto de 2010
¡Albricias!
Una grata noticia que acabo de leer y saborear: la agencia católica de noticias Zenit informa que el Papa, cuyo primer volumen sobre Jesús de Nazaret fue un sonado éxito de aceptación en diversas lenguas, tiene acabado y en fase de traducción a otras lenguas el segundo volumen sobre la vida de Jesús, que se centra en su muerte y resurrección. Saldrá a la venta el día 13 de marzo del año próximo, coincidiendo con la primera semana de cuaresma. Y está ya trabajando en un tercer volumen dedicado a la infancia de Jesús. Quiere decirse que el proyecto teológico abarcará las tres fases de la vida de Jesús: infancia, enseñanza, muerte y resurrección, si bien el orden de aparición de estas tres partes no siguen esa misma línea de desarrollo.
La actualidad visión teológica del evangelio, la sutil penetración con que trata Benedicto XVI su estudio y la apropiada claridad de su expresión, avalan de antemano la esperada aceptación de este inminente tratado que ahora de nos predice y auguramos provechoso.
¡Albricias!
La actualidad visión teológica del evangelio, la sutil penetración con que trata Benedicto XVI su estudio y la apropiada claridad de su expresión, avalan de antemano la esperada aceptación de este inminente tratado que ahora de nos predice y auguramos provechoso.
¡Albricias!
miércoles, 25 de agosto de 2010
Dios está ahí
Hoy día, para muchos, no es fácil creer. Hay un cerco de impiedad en torno nuestro, un insistente empeño en borrar todo indicio de creencia cristiana en la prensa, en la calle, en proyectos políticos, en los libros, todo muy bien organizado, y no parece sino que a los fautores de la trama organizadora les va mucho en tan innoble empeño.
Se ataca al creyente con encono y se tienden trampas y señuelos que desvíen al joven de todo compromiso con Dios, como el sexo, la diversión peligrosa y facilidades para el aborto impune que rozan el desprecio a la inteligencia. Entienden que en un mundo acanallado, Dios no tiene espacio.
Pero Dios está. Está en el corazón de los que le necesitan y comulgan con Cristo. A Dios no se le puede desterrar del abrazo crucificado de la verdad.. Y no hay que andar mucho para dar con él si uno se lo propone. En realidad, es él el primero en echar a andar hacia el encuentro. De hecho, está viniendo siempre. Viene paso a paso, sin hacer ruido, casi sin ser notado, y hay que descubrirlo a tiempo, para no ser sorprendidos.
Está viniendo siempre, cada día, a cada hora. Y hasta podemos no ver, pero si prever, discernir, los signos de su venida.
Viene en mi trabajo, en mis horas de ocio y distensión, en mi descanso. Viene a través de tal o cual persona que dice o hace algo que despierta en mí un buen pensamiento, viene en una noticia impresionante, en la lectura sana de un libro, en un suceso imprevisto.
Vayamos nosotros en marcha constante hacia él, que está ahí, a la vuelta de la esquina.
Se ataca al creyente con encono y se tienden trampas y señuelos que desvíen al joven de todo compromiso con Dios, como el sexo, la diversión peligrosa y facilidades para el aborto impune que rozan el desprecio a la inteligencia. Entienden que en un mundo acanallado, Dios no tiene espacio.
Pero Dios está. Está en el corazón de los que le necesitan y comulgan con Cristo. A Dios no se le puede desterrar del abrazo crucificado de la verdad.. Y no hay que andar mucho para dar con él si uno se lo propone. En realidad, es él el primero en echar a andar hacia el encuentro. De hecho, está viniendo siempre. Viene paso a paso, sin hacer ruido, casi sin ser notado, y hay que descubrirlo a tiempo, para no ser sorprendidos.
Está viniendo siempre, cada día, a cada hora. Y hasta podemos no ver, pero si prever, discernir, los signos de su venida.
Viene en mi trabajo, en mis horas de ocio y distensión, en mi descanso. Viene a través de tal o cual persona que dice o hace algo que despierta en mí un buen pensamiento, viene en una noticia impresionante, en la lectura sana de un libro, en un suceso imprevisto.
Vayamos nosotros en marcha constante hacia él, que está ahí, a la vuelta de la esquina.
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