Quienes un día han de llevar la fe de Cristo a todos los rincones de la tierra, son ya quienes lanzan la semilla del mensaje evangélico entre sus contemporáneos
El tema de su predicación es el mismo que ocupa las preocupaciones de Jesús, dar a conocer a todos que el reino de Dios ya está ahí y que su presencia nos emplaza a todos a dar una cabal respuesta mediante la conversión a Dios y la fe en el mensaje salvador de Cristo. El gozo de los apóstoles a su regreso muestra la satisfacción que produce siempre la obra bien hecha.
Que no nos falte a nosotros la alegría de sabernos testimonio vivo de la presencia de Jesús en el mundo, es nuestra manera de predicar a Cristo.
Reflexión
Voto por el libro de siempre
Me resisto a admitir que el libro tradicional impreso tenga los días contados y tienda a desaparecer arrumbado por los modernos soportes electrónicos y las ediciones informáticas de la prensa diaria. El tacto directo de ese libro, ese darse la mano con material contacto, no tiene cabal traducción a ningún receptáculo memorístico más o menos “megalítico”. El nuevo instrumental para lectura de libros, reproduce frases, párrafos, artículos, pero no se deja ver en su conjunto, carece de volumen, de esa entidad táctil y visual del libro de siempre. No hay como leer en libro entre las manos, y suspender la lectura cuando le peta a uno, dejando una señal entre dos páginas. No y no.
Rincón poético
ESTE INVIERNO INHÓSPITO
Este invierno implacable
no tiene prisa
por evacuar en urna de cenizas
su rigor, su coraje
de arañar enconado la corteza
durmiente de la vida.
El invierno no sabe
el gozo de vivir, de amanecer
vivo cada mañana. Lleva puesto
el sabor de la muerte en su estructura
y huele a lirio amortajado
su aliento. No está lejos
del frío solitario de la tierra
que cultiva de noche el cementerio,
el de sus manos yertas,
que gobiernan los vientos,
que ponen nieve en la aterida cumbre
y endurecen los charcos. No dialoga
con nadie ni sabría. No hay amigos
afables en su entorno. Su lenguaje
para consigo mismo es la apatía
avinagrada del silencio.
(De La verdad no tiene sombra)
jueves, 7 de febrero de 2013
miércoles, 6 de febrero de 2013
La falta de fe
Ayer veíamos cómo Jesús cura a una mujer sangrante y despierta de la muerte a una niña, gracias a la fe que la hemorroisa y Jairo, el padre de la niña, ponen en Jesús.
No siempre ocurre así; y justamente es entre sus paisanos donde más difícil tiene Jesús hacerse creer. Lo conocen de siempre y esta familiaridad les impermeabiliza para descubrir en sus hechos portentosos y en su enseñanza, autorizada por su propia palabra, al que había de venir. El evangelio de Marcos hasta dice que la gente se escandalizaba de verle hablar como un profeta, y esa falta de fe le impide hacer todo lo que de buena gana hubiera querido en favor de los suyos.
Importa mucho que Dios nos conserve la fe, para que Jesús tenga vía libre en hacer lo que le plazca de nosotros. La fe es una ventana que da a Dios.
Reflexión
La lectura de la palabra
La lectura meditada del evangelio convierte la palabra en escuela de saber de Dios de modo progresivo, cada día un poco más. Ya dice el profeta que la palabra es lluvia que baja benefactora, y después de embeber la tierra y enriquecer el campo, no vuelve vacía a los labios de Dios. Y es que la palabra de Dios hace lo que dice, porque es su verdad eficaz y fecunda. ¿Quién, entonces, si tiene sed de Dios y ve una fuente que mana de sus manos, no bebe ávido de ella hasta saciarse? Abre el evangelio y lee.
Rincón poético
LA PERCEPCIÓN DEL RÍO
El río husmea, como perro
avezado, la lluvia. Nadie sabe
si ha de llover. La gente sale
a la calle desnuda de paraguas,
sin sospechar que el río huele a lluvia,
que hay negras nubes ya dispuestas
para llover a mares -que se dice-.
El río es otra cosa. Ha descendido
el caudal que tenía últimamente,
y atisba espabilado la tormenta.
El cielo apagará la esplendidez
de su luz, hoscas nubes
sombrearán el ambiente de ceniza,
el estremecimiento cegador
del relámpago, a golpes
de punzantes destellos,
avisará que le persiguen súbitos
rayos de luz arborescente,
y un tormenta horrísona
escindirá sus verdes cangilones
sobre una tierra yerma y desolada.
El río huele lluvias torrenciales
esperanzado todavía.
Su estiaje estival es la veleta
delatora de nubes y tormentas.
(De La verdad no tiene sombra)
No siempre ocurre así; y justamente es entre sus paisanos donde más difícil tiene Jesús hacerse creer. Lo conocen de siempre y esta familiaridad les impermeabiliza para descubrir en sus hechos portentosos y en su enseñanza, autorizada por su propia palabra, al que había de venir. El evangelio de Marcos hasta dice que la gente se escandalizaba de verle hablar como un profeta, y esa falta de fe le impide hacer todo lo que de buena gana hubiera querido en favor de los suyos.
Importa mucho que Dios nos conserve la fe, para que Jesús tenga vía libre en hacer lo que le plazca de nosotros. La fe es una ventana que da a Dios.
Reflexión
La lectura de la palabra
La lectura meditada del evangelio convierte la palabra en escuela de saber de Dios de modo progresivo, cada día un poco más. Ya dice el profeta que la palabra es lluvia que baja benefactora, y después de embeber la tierra y enriquecer el campo, no vuelve vacía a los labios de Dios. Y es que la palabra de Dios hace lo que dice, porque es su verdad eficaz y fecunda. ¿Quién, entonces, si tiene sed de Dios y ve una fuente que mana de sus manos, no bebe ávido de ella hasta saciarse? Abre el evangelio y lee.
Rincón poético
LA PERCEPCIÓN DEL RÍO
El río husmea, como perro
avezado, la lluvia. Nadie sabe
si ha de llover. La gente sale
a la calle desnuda de paraguas,
sin sospechar que el río huele a lluvia,
que hay negras nubes ya dispuestas
para llover a mares -que se dice-.
El río es otra cosa. Ha descendido
el caudal que tenía últimamente,
y atisba espabilado la tormenta.
El cielo apagará la esplendidez
de su luz, hoscas nubes
sombrearán el ambiente de ceniza,
el estremecimiento cegador
del relámpago, a golpes
de punzantes destellos,
avisará que le persiguen súbitos
rayos de luz arborescente,
y un tormenta horrísona
escindirá sus verdes cangilones
sobre una tierra yerma y desolada.
El río huele lluvias torrenciales
esperanzado todavía.
Su estiaje estival es la veleta
delatora de nubes y tormentas.
(De La verdad no tiene sombra)
martes, 5 de febrero de 2013
La hija de Jairo
Creer, ante la muerte, es mirarle con esperanza los ojos a Dios, seguros de que más allá de nosotros mismos, nos espera con los brazos abiertos la grandeza de su amor como una ventana a la eternidad, dando contenido a nuestra esperanza.
Los contemporáneos de Jesús sabían por las Sagradas Escrituras, que creer y esperar son dos caras de una misma realidad, y entonces lo uno y lo otro se expresaba con la misma palabra. Se espera desde la fe en Dios; se cree desde la esperanza que da sentido a nuestra vida.
Jesús decía de la hija de Jairo, frente a la ironía de los incrédulos, que no había muerto, que simplemente dormía. El sueño es la metáfora con que los cristianos pensamos la muerte, porque sabemos que quien muere con Cristo, la muerte no le destruye la vida, sino que se la renueva y resucita. El gusano de seda, embalsamado en su capullo blanco, no ha muerto, duerme, y volverá a la vida convertido en mariposa.
Reflexión
La corrupción
Sin el sentido de la honradez y la responsabilidad, no se puede ejercer con la cabeza alta la misión rectora de un país. La corrupción es una lacra que presuntamente muestra huellas de los distintos grupos políticos que pisan el país. Uno se hace cruces al ver no sin tristeza hasta dónde puede llegar la ambición, cuando la corrupción económica se convierte en fácil recurso para lucrarse, haciendo del dinero público botín particular de enriquecimiento. Se explica que la gente haya perdido la consideración que le merecía la clase política, lo cual no es bueno para nadie.
Rincón poético
UN DÍA DE ENERO
Cierra la puerta,
que no pase el viento.
Ponle un candado.
Quita el viejo,
que está oxidado. En la verja veo
una bufanda amotinada
que solivianta el cierzo,
y a la que está ladrando
el perro.
Abre la puerta,
que ha cesado el viento.
Y cae la lluvia dulcemente,
sin convicción, leve lluvia de enero
que está llamando a la ventana
apenas con la punta de los dedos.
Abre la puerta, que hace frío;
que se caliente con nosotros, dentro.
(De La verdad no tiene sombra)
Los contemporáneos de Jesús sabían por las Sagradas Escrituras, que creer y esperar son dos caras de una misma realidad, y entonces lo uno y lo otro se expresaba con la misma palabra. Se espera desde la fe en Dios; se cree desde la esperanza que da sentido a nuestra vida.
Jesús decía de la hija de Jairo, frente a la ironía de los incrédulos, que no había muerto, que simplemente dormía. El sueño es la metáfora con que los cristianos pensamos la muerte, porque sabemos que quien muere con Cristo, la muerte no le destruye la vida, sino que se la renueva y resucita. El gusano de seda, embalsamado en su capullo blanco, no ha muerto, duerme, y volverá a la vida convertido en mariposa.
Reflexión
La corrupción
Sin el sentido de la honradez y la responsabilidad, no se puede ejercer con la cabeza alta la misión rectora de un país. La corrupción es una lacra que presuntamente muestra huellas de los distintos grupos políticos que pisan el país. Uno se hace cruces al ver no sin tristeza hasta dónde puede llegar la ambición, cuando la corrupción económica se convierte en fácil recurso para lucrarse, haciendo del dinero público botín particular de enriquecimiento. Se explica que la gente haya perdido la consideración que le merecía la clase política, lo cual no es bueno para nadie.
Rincón poético
UN DÍA DE ENERO
Cierra la puerta,
que no pase el viento.
Ponle un candado.
Quita el viejo,
que está oxidado. En la verja veo
una bufanda amotinada
que solivianta el cierzo,
y a la que está ladrando
el perro.
Abre la puerta,
que ha cesado el viento.
Y cae la lluvia dulcemente,
sin convicción, leve lluvia de enero
que está llamando a la ventana
apenas con la punta de los dedos.
Abre la puerta, que hace frío;
que se caliente con nosotros, dentro.
(De La verdad no tiene sombra)
lunes, 4 de febrero de 2013
El poseso de Gerasa
Jesús no ha venido al mundo para que viviéramos más cómodamente, sino para enseñarnos el reino de Dios por el camino del bien, que conduce al Padre. Hay por lo tanto dos caminos, el del bien y el del mal.
El buen camino conduce al reino de Dios. El mal camino, al reino de la perversidad. El reino de Dios es el reino del amor y se opone al reino del mal, que es el reino de la intransigencia, del fanatismo, del odio.
El exorcismo con que Jesús libra de sus ataduras a los posesos, es una muestra del poder de Dios que opone los remedios de su santidad a la postración que nace del mal. La buenas obras nos santifican. Buenas obras son las que se ajustan a la divina voluntad, frente a las que quebrantan sus deseos
Reflexión
La idolatría
Rincón poético
SOÑAR QUE SE SUEÑA
Quise escribir y me dormía,
quise leer, quise mirar por la ventana,
y me dormía. Quise
dormir, echado
a la sombra dorada de un almiar
y desperté de pronto,
y es que estaba dormido
y en sueños ocurrió que me dormía
y que quise escribir, pero no pude,
y leer y ser bueno y no tener
que dormirme otra vez
bajo la oscura fronda de otro sueño.
Dentro de un libro, otro relato
nos narra sus sucesos.
Se sueña así que sueñas y es preciso
despertar de manera sucesiva
desde un sueño a otro sueño,
como quien sube una escalera
de peldaño a peldaño.
No es que a un tiempo se duerma así dos veces;
es que hay quien duerme así despierto.
(De La verdad tiene sombra)
El buen camino conduce al reino de Dios. El mal camino, al reino de la perversidad. El reino de Dios es el reino del amor y se opone al reino del mal, que es el reino de la intransigencia, del fanatismo, del odio.
El exorcismo con que Jesús libra de sus ataduras a los posesos, es una muestra del poder de Dios que opone los remedios de su santidad a la postración que nace del mal. La buenas obras nos santifican. Buenas obras son las que se ajustan a la divina voluntad, frente a las que quebrantan sus deseos
Reflexión
La idolatría
La idolatría consiste en sustituir el culto debido a Dios por el de ídolos que crea el hombre a su capricho. En Isaías, preferir el criterio humano, en vez de seguir el de Dios, es reputado como idolatría.
En la Sagrada Escritura, se castigaba con extrema severidad la proclamación de la idolatría en favor de practicada en cultos cananeos, donde se llegaba a ofrecer en sacrificio a sus dioses la vida de niños nocentes, para aplacar su disfavor y tenerlos propicios.
La idolatría está ahí, en la sublimación del dinero, el sexo y doctrinas insolidarias y criminales que aventa el fanatismo político y religioso.
Rincón poético
SOÑAR QUE SE SUEÑA
Quise escribir y me dormía,
quise leer, quise mirar por la ventana,
y me dormía. Quise
dormir, echado
a la sombra dorada de un almiar
y desperté de pronto,
y es que estaba dormido
y en sueños ocurrió que me dormía
y que quise escribir, pero no pude,
y leer y ser bueno y no tener
que dormirme otra vez
bajo la oscura fronda de otro sueño.
Dentro de un libro, otro relato
nos narra sus sucesos.
Se sueña así que sueñas y es preciso
despertar de manera sucesiva
desde un sueño a otro sueño,
como quien sube una escalera
de peldaño a peldaño.
No es que a un tiempo se duerma así dos veces;
es que hay quien duerme así despierto.
(De La verdad tiene sombra)
domingo, 3 de febrero de 2013
Jesús, el mesías, en Nazaret
La expectación de los paisanos de Jesús en la sinagoga, acreditado por sus prodigios, debió de ser de gran tensión. Mientras Jesús lee y va comentar el pasaje mesiánico del profeta Isaías, centra en sí todas las miradas. Pero lo verdaderamente sorprendente es el comentario inaudito de Jesús a Isaías, proclamando: Hoy se cumple ante vosotros esta profecía, dice Jesús. O sea, él es el mesías esperado por todos. Cumplir significa pasar algo de las promesas a su realización.
Sigue la reacción favorable de la gente, que se admira de cómo habla y de las cosas que dice. Pero ante una aclaración de Jesús que no les favorece, todo acaba dramáticamente. Ya no volverá más Jesús a su pueblo. La gente no ha sabido pasar de la admiración a la fe, que implica una resuelta adhesión de la persona de Jesús mediante la fe. El evangelista nos lo declara diciendo que no pudo desenvolverse allí con la eficacia que en otros sitios, porque no creían en él.
Este pasaje nos muestra, de un lado, el designio salvador de Dios que Jesús ha de llevar a cabo encarnando en nuestra pobreza y miserias; de otro, la denodada oposición del hombre a los intentos de Dios por llevarnos al camino donde podamos dar con él e introducirnos en el recinto de bienaventurados.
Reflexión
Jesús en Nazaret, según san Lucas
Rincón poético
EL VIENTO
El cierzo es como un mar desarbolado.
Todo lo arrasa desairado el cierzo,
descarnando caminos, azotando
tupidas arboledas, como ciego;
nubes rampantes de horizontes rotos
escapan desgarradas ,como ciervos
que huyen de sus zarpazos
y en la veleta refunfuña el viento.
Cielo ventoso de deshilachadas
nubes poblando el desconcierto
de la estampida que las desordena.
¿Quién impulsa este empuje tan incierto?
No existe valladar que lo desvíe
hacia las cumbres del espacio inmenso.
El viento es una sucia bofetada
a todo lo que está tranquilo y quieto,
que no tiene sentido,
que no tiene remedio.
Acecha, como un grito en las esquinas,
callado, traicionero;
se revuelca en los charcos
como niño travieso,
y se empapa de frío
en los neveros.
No existe todavía una maroma
que le ate a algún ciprés del cementerio.
(De La verdad o tiene sombra)
Sigue la reacción favorable de la gente, que se admira de cómo habla y de las cosas que dice. Pero ante una aclaración de Jesús que no les favorece, todo acaba dramáticamente. Ya no volverá más Jesús a su pueblo. La gente no ha sabido pasar de la admiración a la fe, que implica una resuelta adhesión de la persona de Jesús mediante la fe. El evangelista nos lo declara diciendo que no pudo desenvolverse allí con la eficacia que en otros sitios, porque no creían en él.
Este pasaje nos muestra, de un lado, el designio salvador de Dios que Jesús ha de llevar a cabo encarnando en nuestra pobreza y miserias; de otro, la denodada oposición del hombre a los intentos de Dios por llevarnos al camino donde podamos dar con él e introducirnos en el recinto de bienaventurados.
Reflexión
Jesús en Nazaret, según san Lucas
Es llamativo el modo como Lucas describe, con todo lujo de pormenores, el momento tenso de la predicación de Jesús en la sinagoga de Nazaret, un sábado. Es así cómo, ante la expectación que suscita su presencia ante sus paisanos, el evangelista nos hace ver la importancia que tiene este pasaje en la historia del mensaje de Jesús. Él es ése que vaticinaron Isaías. Él es el mesías que profetizan unos y otros. Y da a la composición una estructura en contraste. La admiración de la gente ante la autoridad con se expresa primero y el intento después de descalabralo. No creían en él. Le niegan la adhesión a sus palabras y a su persona. Y ha de irse de su ciudad natal para no volver a ella. Resulta así este pasaje en una imagen de todo el evangelio, que transcurre entre la aceptación y el rechazo de su mensaje.
Rincón poético
EL VIENTO
El cierzo es como un mar desarbolado.
Todo lo arrasa desairado el cierzo,
descarnando caminos, azotando
tupidas arboledas, como ciego;
nubes rampantes de horizontes rotos
escapan desgarradas ,como ciervos
que huyen de sus zarpazos
y en la veleta refunfuña el viento.
Cielo ventoso de deshilachadas
nubes poblando el desconcierto
de la estampida que las desordena.
¿Quién impulsa este empuje tan incierto?
No existe valladar que lo desvíe
hacia las cumbres del espacio inmenso.
El viento es una sucia bofetada
a todo lo que está tranquilo y quieto,
que no tiene sentido,
que no tiene remedio.
Acecha, como un grito en las esquinas,
callado, traicionero;
se revuelca en los charcos
como niño travieso,
y se empapa de frío
en los neveros.
No existe todavía una maroma
que le ate a algún ciprés del cementerio.
(De La verdad o tiene sombra)
sábado, 2 de febrero de 2013
La Purificación
El reconocimiento de Juan Bautista, de Simeón y Ana, ya en la antesala de la nueva alianza, los coloca en una zona de transición entre ambos testamentos, y sirven de puente entre lo uno y lo otro.
Reflexión
Los mandamientos
Decimos que los mandamientos son diez. A Moisés no se le revela que sean tantos o cuantos. Llamados palabras en origen, parten de un núcleo inicial que la revelación irá completando y configurando cada vez de más precisa manera. Su división en diez es más bien tardía. Filón de Alejandría,15-10 a.C, y Flavio Josefo, 37-101 d.C, los enumeran así:
1, la unidad de Dios; 2, prohibición de hacer imágenes; 3, falso juramento; 4, descanso sabático; 5, honrar a lo padres; 6, asesinato; 7, adulterio; 8, hurto; 9, testimonio falso; 10, deseo de lo ajeno -la envidia-.
Se aconsejable leer los comentarios de Juan Luis de L. Azcárate, Deuteronomio, 2009.
1, la unidad de Dios; 2, prohibición de hacer imágenes; 3, falso juramento; 4, descanso sabático; 5, honrar a lo padres; 6, asesinato; 7, adulterio; 8, hurto; 9, testimonio falso; 10, deseo de lo ajeno -la envidia-.
Se aconsejable leer los comentarios de Juan Luis de L. Azcárate, Deuteronomio, 2009.
Rincón poético
MIS CONTINGENCIAS
Siempre el amor, porque el amor nos salva.
Cambiamos tan de prisa, corre el tiempo
tan veloz, gira tanto el minutero,
que puedo recordar como otra cosa,
al que fui ayer, ya inexistente.
Dirán algunos que no importa;
que seguimos andando
siendo los mismos.
Hoy no es ayer. No somos
los mismos que ayer fuimos.
No somos aquel niño,
ni aquel adolescente que aspiraba
a ser mayor. Cada día que pasa
nos entierra la insidia
de un puñado de tierra, con sus lirios
morados y la esquela desolada
de la marmórea lápida. Pero sucede
no obstante que la vida es una llama
que alienta la ilusión y nos calienta
lo suficiente, y proseguimos
cultivando la grata cortesía
del amor a los otros,
y besamos las manos maternales
que nos besan las nuestras con ternura,
y nos llena de gozo
reconocer en torno nuestro
los dedos moldeadores de las cosas.
¡Siempre la lluvia del amor
lloviéndonos el alma!
¡Siempre el amor! ¡Gracias, Dios mío!
(De La Verdad no tiene sombra)
viernes, 1 de febrero de 2013
La semilla que germina sola
Esta parábola se inscribe en el grupo de las llamadas el crecimiento, donde están la del sembrador; la de la semilla que cae en campos diversos, y ésta de la semilla que crece sola.En la parábola del sembrador y en la de la siembra de la semilla, es el hombre el que actúa, ante la gracia de Dios que es la palabra; en esta otra, es la semilla misma la que crece, porque la fuerza de la gracia tiene la vitalidad misma de Dios
La tierra es la bondad del hombre. Y en su crecimiento se advierten la asimilación interior por parte del hombree, y la transformación espiritual consiguiente. La tierra buena fructifica siempre y el fruto es la respuesta de la bondad del hombre a la vitalidad de la gracia, propia del mensaje de Cristo. A todos nos corresponde propagarlo para que llegue a todos. Crezcamos poco a poco en gracia y amor de Dios, para hacer crecer a los demás con nuestro influjo.
Reflexión
La intuición
Se dice que el género poético es una forma de conocimiento sublimado de la realidad.
Un modo de desvelar el misterio intrínseco de las cosas mediante la intuición, en vez de la deducción reflexiva. El ojo clínico del médico es el atavismo intuitivo del médico que entrevé el daño que aflige al enfermo. El matemático usa de modo espontáneo la intuición, al momento de adivinar la solución de un problema. La intuición es lo que dota al inventor de su condición de alumbrar novedades exclusivas.
No es otro el recurso que eleva el poema al nivel figurado con que la realidad se transfigura recreándola. La delicada intuición de la belleza hace poeta al hombre inspirado que sabe expresar esa moción intuitiva.
Rincón poético
EL VINO QUE DEGUSTAN LAS PALABRAS
El vino que atesora
una barrica vieja se degusta
pausadamente;
se paladea la exquisitez de un fruto
y el gesto primoroso
de una caricia. ¿No hay palabras
delicadas, gustosas
palabras dichas deliciosamente
como se dice un beso?
¿Esconde la belleza
su corazón al embeleso,
en el arrobo arrebolado
de una puesta de sol
inesperadamente bella?
Tampoco en el hechizo
de unas palabras que acicala
la exquisitez de un sentimiento.
Hay una espada de oro, recamada
de estremecida luz, en esa frase
con que borda el cariño
los latidos, a veces desbordados,
con que el amor pronuncia su victoria.
Las palabras, también.
Es el vino maduro, apasionado,
el vino que degustan las palabras.
(De La verdad no tiene sombra)
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