miércoles, 7 de julio de 2010

Quien no sabe amar...

El amor es generoso. El amor es una casa de cristal que tiene ventanas y puertas abiertas. Al revés que el egoísmo, es erizo en huida, enrollado sobre sí mismo, aislado de todos; un espejo ante otro espejo que sólo se mira a sí mismo. Quien no ama, no tiene razones para hacer nada por nadie. El amor es afable y tiene siempre la mano extendida; el egoísta la retrae abrazado a sí mismo, como serpiente ciega que no sabe qué o a quién constriñe. El amor es alegre; el egoísmo, huraño.
El amor es la virtud de hacer el bien a los demás. No le pidáis al egoísta que mire por los otros. Para el egoísta no están. Quien no ama, no tiene razones para hacer nada por nadie.

martes, 6 de julio de 2010

La estupidez nace del corazón

Lo dice Jesús con motivo de negar que la ingestión de alimentos pueda menoscabar la buena disposición espiritual del hombre. Los alimentos no pueden quebrar nuestra integridad. Es en nuestro interior donde anida la malicia, y entre tanta perversión a que pueda inducirnos un corazón torcido, Jesús, con aparente sorpresa, sitúa la estupidez. ¿Por qué esta reprobación de la estupidez, al hilo de la lujuria, la avaricia, el adulterio, el desenfreno, la blasfemia, la envidia? No sólo es estúpido el necio, mermadas sus facultades mentales. Hay muchas maneras de ejercer irreflexivamente la estupidez en su grado más zote. Estúpido es el presuntuoso, el engreído, el envarado, el soberbio. Se comprende de este modo que sea la estupidez del pecado lo que reprueba Jesús. Obviamente, no podría aprobar como juiciosa actitud, que empleemos el tiempo que se nos da para ganar su gracia, en desplomarnos por el disparadero de disfrutes pasajeros. Unamuno decía, tal vez por eso mismo, que la estupidez le estaba prohibida al cristiano. Jesús tiene muy claras sus ideas.

lunes, 5 de julio de 2010

Pianos en la calle

Lo leo, casi sobrecogido, en la prensa.
Esto de “Pianos en la calle”es un insólito proyecto de lo más original, llevado a cabo en la Gran Manzana que es Nueva York, consistente en distribuir varios centenares de pianos por la ciudad, en los que cualquier artista callejero, incipiente o no, puede ofrecer lo mejor de su repertorio. Es de imaginar la sorpresa ciudadana de darse de bruces inopinadamente con un piano amarillo, como el submarino aquel, y un joven voluntario sentado ante él, tecleando no sé qué, en plena Avenida Número 5, ante el estupor de un gentío que deambula a toda prisa en una y otra dirección, adensando hasta hacer imposible la acera. No me negarán que es un modo inédito de conmover la sensibilidad de la gente y de humanizar la calle.
Sólo a la original imaginación de otro artista se le puede ocurrir este aparente maridaje subrealista, casi imposible, de la gran ciudad insensible y artificiosa , y un concierto improvisado y juguetón, a cielo abierto, para anónimos artistas espontáneos a los que nunca faltará una pequeña audiencia pasmada y sonriente, que aplaude luego tan novedoso regalo, condescendiente y siempre complacida.

domingo, 4 de julio de 2010

Diabluras


A Isabelita y sus papás
Es de comprensible que el diablo haga diabluras. No os fiéis del diablo. El diablo no es serio. Yo me imagino al diablo más negro que la sombra de un pecado, los ojos rojos como ascuas y haciendo siempre carantoñas como un payaso. Cuando alguien quiere y no puede dormir por un sinsabor, el culpable es el diablo, que en vez de hacernos cosquillas con una pluma blanca en las plantas de los pies para distraernos, nos hace cosquillas en la conciencia con una pluma negra y pegajosa.

¡No se le ocurre nada bueno! Las travesuras de los niños las inventó el diablo, y muchas cosas más: el llanto, la tristeza, el malhumor, el enfado, la fatiga, la pereza, la mentira, la ira y la violencia.

Dicen que hay diablejos simpáticos. No lo crean. De tal palo, tal astilla. Cuando menos lo esperas, te ha clavado un alfiler en el culo. Y tú vas y te enfadas. Y eso no es lo peor. Vas a buscar algo que necesitas, y no lo encuentras: lo ha escondido él para que te desesperes, porque es enemigo acérrimo de la esperanza, del bienestar, de la paz, y le incomoda la alegría de las personas. Una sonrisa amable lo puede matar de rabia.

Conclusión: sed amables con todos, estad siempre contentos, no os enfadéis nunca, estad a buenas con Dios. El diablo entonces no tiene más remedio que echar a correr y desaparecer. Lo digo yo, Ángel, que sobre esas cosas lo sé todo.

sábado, 3 de julio de 2010

El Eco de Teruel

Al abrir el índice y clicar en “Quiénes somos”, se nos ofrece el organigrama de la entidad informativa, que comprende domicilio, dirección y redacción, pero nada se nos dice de la línea editorial del periódico, si bien creemos advertir que el nuevo medio procede con sinceridad y objetividad informativa, que debe ser siempre la calidad que dé credibilidad a la buena prensa y aplaudimos la oportunidad bien aprovechada de de dar a la comunicación local ese giro del momento, como es la información digital, que no borra el diario impreso, pero se impone por momentos, lo que dice bien de la ciudad y de sus promotores.

viernes, 2 de julio de 2010

Las Fiestas del Ángel

El verano vivido por la gente no lo es del todo si no lo confirma la celebración anual de las Fiestas del Ángel. No hay decorado que interprete con más entusiasmo la alegría de unas fiestas que protagoniza popularmente la calle.
El aspecto de la ciudad se transforma como por ensalmo y adquiere de pronto una cierta traza cabileña de tiendas exóticas, tendales y entoldados donde se reúnen y cobijan amigablemente, para el condumio y la cháchara chistosa, grupos de gente organizada en peñas y agrupaciones festivas, cuyos miembros, amigos y familiares, se suceden de padres a hijos, convenientemente vestidos al uso tradicional. Es todo como un desbordamiento de júbilo patronal, música más bien sonora y exaltada y amistoso concierto en la comida y bebida, larga y generosamente servida a las veces. Toros y actos festivos en plazas y calles completan el nutrido programa de fiestas, borrados los límites que ordinariamente marcan el día y la noche. ¡Qué silenciosa siempre la mañana que abre luego, como de puntillas, el nuevo día!

jueves, 1 de julio de 2010

El mundo visible y las verdades de Dios

Jesús es un hombre bien dotado e inteligente, porque discierne con nitidez lo que la mente adquiere por propia experiencia de lo que creemos o no al margen de toda experiencia, fundados en el testimonio ajeno. Es así cómo percibimos el mundo que nos rodea por medio de los sentidos, y con los datos percibidos, ordenamos nuestros conocimientos dándoles sentido, que es lo que constituye el acerbo de nuestros saberes. “Hablamos de lo que sabemos, dice Jesús, testimoniamos lo que hemos visto”. Pero de aquello que queda más allá de toda posible verificación, ¿qué es lo que podemos decir?
Afortunadamente, Jesús nos sirve en bandeja la verdades del Padre, más allá del horizonte de nuestra experiencia, lidiando incluso contra la terca ceguera de sus oyentes más refractarios y renuentes:
-Si no creéis cuando os hablo de lo que percibís por vuestros sentidos, ¿cómo podréis creer las verdades que os revelo, que son verdades trascedentes caídas de las manos de Dios?
Hace falta esa fina intuición que nos presta el Espíritu, para percibir las divinas insinuaciones que orientan nuestra fe. Y entonce sí, entonces entendemos mejor la bondad del mundo que hizo y referimos a la mano alfarera de Dios, y nos complace comprender la locura de su desmedido amor al hombre, ese don de sí que constituye la primera verdad de nuestra fe. Nuestra cultura tiene esas dos vertientes; la de las cosas que nos circunstancian y la más luminosa de Dios.