miércoles, 27 de noviembre de 2013

Os perseguirán


 El paralítico


    Es un vivo deseo de curación lo que anima a personas allegadas al paralítico a irrumpir en la escena de manera tan peculiar, abriendo un boquete en el techo de la casa. Y Jesús no es indiferente a la manifestación de una fe tan patente.
    Y como, según el común criterio de la gente, las enfermedades están provocadas por los pecados de quien las sufre, Jesús entiende que tanto da perdonar los pecados que supuestamente provocan la enfermedad, como curar al enfermo. Y opta por decir al paciente: Tus pecados te son perdonados.
    Los enemigos de Jesús reaccionan al punto ¿Quién sino Dios puede perdonar los pecados? Y concluyen que ha blasfemado. Jesús sale al paso de quienes le reprueban: -¿Qué es más fácil? ¿Perdonar o curar? A nadie se le critica por curar. Hecho que comporta el de perdonar. No proceden razonablemente entonces quienes le critican.
   
Reflexión


La gente sencilla

    Contra el proceder dogmático de los dirigentes religiosos, todos sin exclusión, ante el portento, quedan asombrados. La gente sencilla complacida, alababa a Dios. Y es que el evangelio es nuestro guía de caminantes. Caminemos siempre con Jesús, en cuya palabra está la única esperanza que puede librarnos de nuestras limitaciones, vacilaciones  y falsos criterios. Y que nos cure o nos perdone, tanto da.

Rincón poético

  EN PENUMBRA
Son las tres de la tarde y todavía,
entre delgadas nubes, se insinúa
sin enseñorearse de los cielos
la luz del sol,
como quien quiere florecer,
pero no puede. Y digo yo:
Esta penumbra que no es claro día
ni densa noche, corazón
que apenas late, ¿no es icono
humano de la indecisión?

Pretender una cosa y la contraria,
raya en fragante sin razón.
Querer y no querer conjuntamente
cantar y silenciar una canción,

ser y no ser al mismo tiempo;
así procede la vacilación.
Busco un camino indefectible
sin medianías entre el sí y el no,

sin titubeos, o a empellones
lejos de toda reflexión,
como el camino que es Jesús
que en línea recta lleva a Dios.



(De El espejo de Dios)


Os perseguirán

   Jesús no oculta a los suyos el futuro que les espera. Les perseguirán. Todo lo que deben hacer es mantenerse firmes en su fe y perseverar, a pesar de las dificultades que les van a salir al camino. Sufrir persecución por seguir la fe Jesucristo, lejos de anular la firmeza del creyente, se acrecienta cuando el amor de Dios une nuestros sufrimientos a los suyos.


La cruz es signo del acoso sufrido por Jesús, y debe serlo de toda persecución cristiana. Y si en ella fraguó Jesús su fortaleza, en ella debemos de fundar nosotros la nuestra.
San Pablo, desde su experiencia lo dice con toda claridad. En sus debilidades, se sintió siempre fuerte, respaldado por la cruz de Cristo. Esa es la razón de la entereza de los mártires. Supieron cogerse con fuerza a las manos llagadas de Jesús. Con él a su derecha, nadie temblará.
Que él nos acompañe siempre.

Reflexión

Jesús es el camino, un camino donde las rosas son mera tentación lateral. Son las piedras y altibajos las losan de ese sendero que nos identifica con él. Y si él es el primer mártir de nuestra fe, nadie que se considere seguidor suyo puede eximirse de las adversidades que nos salgan al camino. Seguir a Jesús comporta negarse a sí mismo. Su cruz no es sólo suya. 

Rincón poético


       CAPRICHO

Hubo una estrella en el cielo
que se apagó en Navidad.
El Niño llora que llora,
porque la quiere encontrar.
Quien sepa dónde se esconden
las estrellas que van,
que se lo diga, así el llanto
del Niño se calmará.
No basta con le digan
que la estrella volverá.
Él quiere la estrella ahora,
el quiere la estrella ya.
¿Quién le aconseja que espere
a que llegue Navidad?
No quiere esperar el Niño.

María se lo dirá.



martes, 26 de noviembre de 2013

El discurso escatológico

          Comienza hoy el discurso sobre las señales del fin de todo, simbolizado en el fin de Jerusalén. Ese acontecimiento final en que Jesús está pensando, nos dispone a interpretar otros acontecimientos de la historia universal.
          Los discípulos admiran la belleza y monumentalidad del Templo, y les sorprende que Jesús les anuncie su desaparición. El templo, orgullo de todos los judíos, ni siquiera estaba aún acabado del todo.
          Se comenzó su construcción 19 años antes de nacer Jesús. Su construcción había concitado a los mejores artistas del imperio. En el mismo lugar ya hubo otro, el de Salomón que  Nabucodonosor destruye, y luego el de Zorobabel, al que sucede el de Herodes el Grande, y que será destruido también, como anticipa Jesús, el año 70, por Tito.
         
Reflexión

Jesús intenta, además, que los suyos aprendan a no fiar de la supuesta fortaleza de las cosas de este mundo. Pero más que sobre la fragilidad, en general, conviene meditar sobre la fragilidad concreta de lo que a nosotros atañe y tenemos más a mano: la brevedad de la belleza, de la juventud, de los años.

Rincón poético

FRENTE AL ESPEJO

Si asomado al espejo
pudieses elegir
ver bien qué llevas dentro,
escarbarías con tus mismas uñas,
escarbarías por desenterrar
mi fe escondida, mi esperanza fiel.
La fe ilumina lo que ni comprendo,
la fe me aclara cuanto sé de Dios.
La fe me dice que esperar desvela
cómo sus pasos suenan junto a él.
Mira el espejo, su insondable abismo
desde la orilla de esta noche azul.
En el espejo sólo hay una noche,
cuyas estrellas
acaso sean resplandor de Dios.



(De El espejo de Dios)

lunes, 25 de noviembre de 2013

El doble rasero de medir

 El evangelio nos propone un doble rasero de medir las cosas. Son modos contrapuestos de medir Dios y el hombre. Dios para juzgar al hombre mira al corazón, fuente de todos sus actos; el hombre mira los hechos externamente, al margen de lo que el hombre sienta y a veces ni eso. 
Para Jesús el corazón el lo primero; él es el que surte de bondad al corazón del hombre. Y así, cuando dos personas echan su donativo en el arca de las ofrendas, una más, porque puede, y otra menos, porque es pobre, Jesús prefiere el corazón de la segunda.
Aquella da de lo que le sobra, esta otra, pobre y viuda, da lo que tiene. Y en las cuentas espirituales de Dios, la mujer da más, porque lo da todo.

Reflexión

No es la cantidad lo que más suma en el libro de contabilidad de Dios, sino la calidad de la mano que hace el donativo.
En todo orden de cosas, démosle a Dios lo que entendamos que él nos pide, aún con dificultades. Todo, hasta la misma vida, nos lo ha dado Dios. Devolvámosle lo que entendamos que él quiere que demos.

Rincón poético

       ¿POR QUÉ?
Te han roto, Señor, con rabia
para oscurecer tu voz.
Te han roto como se rompe
un muñeco o un jarrón. 
Las cosas que les decías,
les hería el corazón,
 y es que en tu verdad ardía
un incendio abrasador.
Te han roto como a un bandido
pies y manos, mi Señor.
Pero tus manos, ¿qué hicieron?
Dime, que lo sepa yo.
Tu palaba a más de un ciego
de su noche rescató;
si un denario te pedía 
un pobre, le dabas dos;
devolvías a la vida
a quien la muerte enterró.
Era tu mano una venda
lenitiva del dolor.
Señor, ¿qué hiciste a los hombres?
Dime, que lo sepa yo.
En una cruz te mataron.
Déjame ser el ladrón.

(El espejo de Dios)

domingo, 24 de noviembre de 2013

Cristo Rey del universo

 Jesús mismo nos aclaró que su Reino no era de este mundo ni era

 comparable a los reinos de los hombres, fundados en el sometimiento. Es un reino de compasiva entrega al otro que nos necesita, y tropieza, por eso, con los prejuicios establecidos de querer verlo todo desde criterios de ley, en vez verlo todo desde criterios de amor. 
Esos prejuicios están tan reciamente arraigados, que hasta quienes lo crucifican,  al verlo ahora sometido y sin fuerzas, se complacen en vilipendiarlo, retándole burlescamente a que demuestre sus poderes reales. ¿Dónde está ahora su Reino? 
Hombre en todo y hombre humilde, nunca quiso aparecer como tal rey y lo evitó cuando lo pretendió la gente, pero no duda en declararse pastor universal de cuantos le necesitan: ese es su reino, por lo que anuncia que  viene a buscar lo que estaba perdido.
Así lo intuye el buen ladrón a quien crucifican junto a Jesús, y le ruega por eso que le reserve un lugar en su Reino, un oportuno reconocimiento que Cristo acoge con solícita prontitud. Es el descubrimiento de la gracia de Dios por quienes, pronto o tarde,  dan con la senda que conduce al territorio secreto de su amor y de su vida.

Reflexión

La Iglesia, al concluir el ciclo litúrgico con que nos ha dictado la enseñanza de Jesús, sus ansias de salvación y los signos de su identidad mesiánica, nos lo muestra ahora como principio y fin de todo, razón de ser de la misma creación, porque todo fue hecho por él y para él, como nos enseña san Pablo. 
Y ahí es donde tiene sentido el atributo de su reinado universal.
El profeta Samuel ungió con el aceite de su cuerno a David, a Jesús le unge como Mesías, el mismo Espíritu de Dios, para que establezca entre los hombres el reinado del amor, de la justicia y de la paz.
Así es cómo en el evangelio se manda buscar a pobres y menesterosos, para que ocupen los asientos del banquete del Hijo del rey, que han dejado vacíos quienes no supieron adivinar su verdadera realidad divina.

Rincón poético

          JUDAS

Tiene el corazón de estaño;
otros dice que de piedra,
y al andar suenan cobardes 
brincando treinta monedas.
Dicen que murió colgado, 
ya de noche, de una higuera
y le picaba en los ojos 
con ahínco una corneja.

Muriese como muriese,
¡pobre de él!, más le valiera
que una rueda de molino
al cuello en el mar le hundiera.
La traición es un puñal
tinto en sangre, porque lleva
dientes de lobo en el filo
y en su alma una noche negra.
Treinta monedas abrasan
la garganta de una hiena.

sábado, 23 de noviembre de 2013

La mujer y los siete maridos

Los saduceos creen en Dios y en las Escrituras de origen mosaico, pero no creen en la resurrección. Y Jesús deshace la presunta prueba que le someten, argumentando que con la muerte lo que acaba es la historia terrena de los hombres, pero no su relación espiritual con Dios. En esa otra vida  ya no hay más amor que el de Dios y no cabe el matrimonio que cubre la necesidad en la tierra de procrear para la humanidad no se extinga.
No todo acaba tristemente con la muerte, por eso argumenta Jesús que Dios sigue siendo el Dios de Jacob, de Moisés, de los profetas todos. Y si sigue siendo Dios de tantos que viven, es que sigue siendo Dios de vivos.
De su vida participamos todos por gracia de Jesús, fuente de esa vida, con que Dios nos llena a nosotros ya ahora

Reflexión.

Templos de Dios

San Juan se lo revela a la samaritana; ya no harán falta un templo aquí y otro allá. Y san Pablo viene a decir otro tanto a sus comunidades: Sois templos del Espíritu Santo, sólo que él se expresa así para mover a cada uno en particular; tú eres templo del Espíritu santo. Por lo tanto, como Iglesia, constituimos un templo que habita Dios.
Allí donde os reunáis dos o tres en mi nombre, allí estoy yo, confirma Jesús en su evangelio. Y ese Espíritu que nos habita a nosotros, es el mismo que habitó y habita a Jesús, lo que nos emplaza a obrar de modo que esa identidad le testimonie dignamente.

Rincón poético

   CIRENEO DE CRISTO

Alguna vez, yo no sé cuando,
he visto a Dios. Llevaba,
tambaleante, incierto,
una cruz en los hombros,
como quien lleva temeroso
un débil corazón entre las manos.

Unas mujeres
lloraban doloridas en la orilla
de una la calleja oscura y mal oliente..
He visto a Dios. No sé dónde habrá sido.
No siempre reconoce la mirada
en un rostro quién es.¿Yo estuve acaso
en Judá alguna vez?

Cristo muere también en nuestra vida,
por las callejas que llevaos dentro
y habita tanta gente.
Cristo arrastró su cruz dentro de ti
salpicando tu cara con su sangre
e ibas muy cerca de él.
Tú eras su Cirineo.

(De El espejo de Dios) 

viernes, 22 de noviembre de 2013

Casa de oración

 Jesús echa a los mercaderes del atrio del templo, que no es el amplio espacio central donde queda el altar de los sacrificios y de los perfumes, pero es parte del edificio sagrado.

Y justifica su actitud con un razonamiento tomado de la Escritura: Mi casa es casa de oración, no lugar ni excusa para negociar a expensas del culto debido a Dios. No se trataba de la venta de estampitas ni recuerdos, sino de animales, con todos los inconvenientes y basuras que es fácil prever. 
La sacralidad del templo, viene a decir Jesús, lo abarca todo, desde el pórtico de entrada hasta el altar de Dios. 
Jesús es la verdad y declara siempre la verdad paladinamente, a lo que responden sus enemigos, contrariados, con la espada del odio, decididos ya a matarle sin contemplaciones. Tal es el odio que generan contra él, que era el amor mismo.
La costumbre rutinaria de derramar la sangre de las víctimas, ha deteriorado la sensibilidad de tales personas, hasta el punto de no remorderles demasiado dar la muerte a quien sea, porque para ellos ha perdido interés la vida.
¿Dónde quedaba la santidad que había que suponer en los dirigentes religiosos del país? Con todo, dilatan el momento: hay que guardar los formalismos, por temor a la gente y no hay que exponerse a la repulsa del pueblo.

Reflexión

El templo cristiano

Dios que nos da la vida, nos da tiempo también para que llevemos a feliz término su desarrollo y nuestro proyecto cristiano, a nivel comunitario y personal.

Para los cristianos, el centro del templo y de toda la visa es la eucaristía. Ahí se hace presente Cristo. Ángeles y santos lo dejan todo para asistir a ese momento central del sacrificio que se celebra en el altar. No tiene sentido desparramar la atención y la devoción en rezar a unos santos, en poner velas a otros, porque los santos y la Virgen, en ese instante no te hacen ni puñetero caso.
Hay que estar en lo que se está, en la misa y sólo en la misa.

Rincón poético

¿CÓMO ES QUE ESTÁS VIVO?

Lo mataron. Yo estaba entre la gente
y vi su sangre arder desde la frente
hasta el pie de la cruz.
Que lo diga si no
el llanto sin final de Magdalena,
la confusión sin nombre de María,
la entereza cordial
de Juan, siempre tan cerca de su pecho.

La tarde iba esparciendo
su oscuro polvo, su áspera ceniza,
y Dios estaba ausente:
Jesús clamaba y él no respondía.
Lo enterraron. Pusieron un sudario
en su rostro con nardo, acacia y mirra.

Señor, tengo una duda.
Yo estaba allí. Yo sé que te mataron.
¿Qué hiciste luego? Di.
Si has muerto de verdad, ¿cómo estás vivo?

( De El espejo de Dios)

jueves, 21 de noviembre de 2013

La paz de Dios

A la vista de Jerusalén, desde el monte de los Olivos, Jesús, dolorido, se lamenta de que en la ciudad de Dios, donde están las instituciones judías y los jefes religiosos y políticos de Israel, sus habitantes no conocen la paz.
Si conocieran la paz, qué no harían para vivirla intensamente, para recuperarla en tan duros momentos.
Esa paz es Cristo mismo, que con sus palabra y luego con su muerte nos pacifica, nos libera de nuestras ataduras mortales  y nos reconcilia con los demás hombres.
La paz es un don que concede el Espíritu de Dios a los hombres que la promueven en el mundo. Por eso, al hacerles partícipes de ese Espíritu divino, al enviarles a predicar, les pide que den la paz a quienes los acojan. Y resucitando, lo primero que hace al encontrarse con sus discípulos es transmitirles la paz de que él ya disfruta junto al Padre.

Reflexión

Paz y amor

Hay paz donde hay amor. Donde reina el odio, el egoísmo, la envidia, no queda sitio para la paz, que es lo contrario. La paz se vive, no se pacta. Donde hay paz, Dios no está muy lejos.
Merezcamos de Jesús que no se separe de nosotros y nos haga partícipes de su paz ya siempre. Que no sólo vivamos en paz, sino que vivamos su paz tranquilizadora, íntima, y su palabra ardiente.

Rincón poético

CANCIÓN PIADOSA

Decidme qué tiene
en las manos Dios.
No tiene una estrella,
no tiene una flor,
no tiene una fuente
ni tiene un azor
de mirada fija.
¿Qué tendrá el Señor?
Dios tiene en las manos
nuestro corazón.

( De El espejo de Dios)

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Parábola de las onzas del rey

Esta parábola es una variante de la de los talentos. No dista mucho en cuanto al rédito que se nos pedirá por los dones que Dios pone a nuestra disposición. De nuevo se nos dice que no tiene sentido que le devolvamos sin más lo que nos da, cuando lo que busca Jesús es nuestro aprovechamiento. 
Ese noble que se ausenta, volverá coronado como rey, a quien darán muerte los judíos más recalcitrantes, sin sospechar que volverá resucitado, coronado rey de toda la creación.
A quienes le han sido fiel, les aguarda un premio inimaginable; a quienes se han enquistado en la perversidad y la persecución, les espera un castigo proporcional a sus delitos

Reflexión

A las conciencias dormidas

Hay entonces en esta parábola una apelación al juicio, donde Dios nos pondrá a cada cual en su lugar, por más que lo que Jesús persigue no es tanto asustar a nadie, cuanto sacudir la conciencia de quienes viven en la desidia, para moverlos a tomar en serio los designios de Dios, y entre ellos, el más importante es el envío de su Hijo al mundo para que el mundo crea en él y se salve.

Rincón poético

           EL CAMPO

Con la escopeta de la verdad
maté los ruidos de la ciudad.
¡Qué placidez, qué bien se está
enjabelgado de soledad!
El campo canta con los jilgueros,
la vida nace bajo un alero
y el aire vuela pausado y negro
en los graznidos hoscos del cuervo.

Me gusta el bosque, me gusta el campo
con sus cañadas, con sus enebros.
¿Llueve? Que llueva.¿Truena? Que truene.
¡Qué hondo respiro aquí el silencio!
La ciudad tiene sangre de asfalto,
falta de calma, falto de encanto.
¡Que sucio el aire, que amarillento
el humo denso 
de los tejados!
Me gusta el bosque, me gusta el campo.

(De El espejo de Dios)

martes, 19 de noviembre de 2013

Zaqueo

Dos hechos seguidos en el mismo Jericó. De un lado el ciego que, curado, gracias a la fe que pone en Jesús, se convierte en seguidor suyo. Ahora la conversión ejemplar de Zaqueo, que conmovido por la palabra sugerente de Jesús, devuelve lo robado y da la mitad de lo que tiene a gente necesitada.
Lo importante es la conversión, volver a Dios para vivir sus mandatos; pero la conversión es un cambio radical de mentalidad que comporta cabios en la conducta, y como enseñaba Jesús, era dedicación primordial preocuparse de los pobres como realmente si de él se tratase. Repartir la mitad de lo que se posee entre los pobres, era una costumbre observada, al momento del bautismo, en la comunidad de Lucas, a la que dirige su evangelio. Así se cumplía, ya desde el principio del seguimiento cristiano, el precepto de Jesús de atender a los necesitados.

Reflexión 

La conversión 

Entonces y ahora y siempre, seamos consecuentes con esa conversión a Dios, testimoniando nuestro amor a los demás, día tras día, de manera efectiva, y no sólo como una actitud cordial. Es una de las cosas más difíciles de llevar a cabo, prescindir de lo que, al final de cuentas, nos enriquece y que a otros les falta.
Hagámoslo, alguna que otra vez, y notaremos que nos vemos más ligeros de equipaje, menos atado a lo que nos entorpece y crea estorbos en el camino que va al Padre, ya que es a Jesús, a quien hemos de parecernos un poco más cada día.

Rincón poético

POR TREINTA MONEDAS

Sólo en treinta monedas
se ajustan, mi Señor.
Comerciando contigo
la chusma y un tridor.
Qué poca cosa vale
quien todo lo creó
Si por ti dan tan poco,
quisiera saber yo
en cuanto tasarían 
ellos mi corazón.
Sólo treinta monedas.
¿Tan escaso valor
es todo cuanto vales?
Dime, ¿Qué valgo yo?

( El espejo de Dios)

lunes, 18 de noviembre de 2013

El ciego de Jericó

Ojalá que Jesús nos pueda decir gozosamente un día, como al ciego de Jericó: Tu fe te ha salvado. 
Hay muchas maneras de ver y muchas maneras de tener los ojos ciegos. El ciego vive a oscuras y tiene que imaginar lo que no ve. Pero ciego no es sólo el que no ve, el que no percibe el mundo exterior. Es ciego también el que no entiende las cosas que se le explican y el que no sabe ver a Dios en su corazón, y va a bandazos por la vida.
Desde antiguo, el hombre ha notado una estrecha semejanza entre la luz que nos permite ver las cosas, y la claridad con que la mente llega a conocer los asuntos más oscuros. Así es como se dice de un hombre que goza de lucidez mental.

Reflexión

La ceguera mental

Se da el caso de personas muy inteligentes, que no creen. Están ciegos para las cosas de Dios. Ven claro con los ojos de la mente, pero están ciegos a las cosas de Dios.
El ciego de Jericó no veía a Jesús ni a la gente que le pedía que no gritara, pero tenía bien abiertos los ojos de su fe, y creyó en Jesucristo cuando muchos otros más listos que él le negaban, porque no veían más que con los ojos de la cara. 

Rincón poético

ORACIÓN SENCILLA

Si tú eres el camino
yo no ceso de andar.,
¿Adonde van mis pasos
que te pueda encontrar?

Si tú eres el camino
y estás lejos, Señor,
enciéndeme una estrella
que te encuentre, mi Dios.

Si tú eres el camino
y soy yo el caminante,
precédeme, Dos mío,
ve tú siempre delante.

(De El espejo de Dios)

domingo, 17 de noviembre de 2013

La esperanza en la venida de Cristo

       

Reproduce este domingo un discurso de Jesús sobre el fin de los tiempos. Es la venida mesiánica que realizará en Jesús, que nos enseña que debemos no sólo creer en sus palabra, sino amar, no sólo amar, sino esperar vigilantes , porque la venida definitiva de Cristo es imprevisible.
El buen cristiano debe permanecer en vela. Velar es tanto como salirle al paso al riesgo de la imprevisión. El descuido que proporciona vivir como si todo estuviera a buen recaudo,  puede malograr los beneficios esperados. Y así, la virtud de creer se completa con la de saber esperar a quien se ama.
No olvidemos poner leña al fuego de la esperanza en Jesús que viene siempre, y esa leña no es otra que vivir al acecho de su presencia imprevisible, vivir vigilando el horizonte de Dios que es el tiempo de que disponemos, y a nosotros mismos para evitar todo descuido.

Reflexión

Vivir vigilantes

Jesús nos recomienda vivir precavidos. No han de faltar falsos profetas que se hagan pasar por él, sembrando la confusión entre gente desprevenida. La esperanza en Cristo no se vive si no se está despierto. La literatura espiritual de hace dos siglos gustaba de hablar de despertadores del ánimo. Esperar a Cristo es tanto como avivar la esperanza con ahincada fe.

Rincón poético

CANCIÓN DEL SILENCIO

Tiene un dedo en los labios
el Niño de mis sueños.
Me dice que me calle
sentado en el silencio.
Él habla sin palabras;
pronuncia sus deseos
apenas sin decirlos,
por más que yo le entiendo.
Hay que dejar que calle,
pero aún callado, siento
derrumbes de palabras
como un alud por dentro.
Allí tengo una silla,
en un fogón hay fuego
y junto a la ventana
restalla un limonero.
Apenas un puñado 
de casi nada, pero
si tú no lo remedias,
es todo lo que tengo.

(De El espejo de Dios)

sábado, 16 de noviembre de 2013

La oración

El poder de la oración es ilimitado, cuando el corazón, terco e insistente, no cesa en su empeño. Incluso ante lo inesperado, la oración vence la aparente indiferencia de Dios. No es la oración objetiva en sí, sino el corazón pertinaz que formula su necesidad, el que doblega la aparente indiferencia de Dios. Hay que importunar a Dios para que ceda y vuelva la mirada hacia nuestras flaqueza. La perseverancia tiene premio.

Reflexión

Creemos, pero auméntanos la fe

Los discípulos de Jesús comprenden que, aun creyendo en sus palabras, carecen de un grado de fe capaz de todo, y humildemente le ruegan que les aumente la fe. La fe es un don virtuoso que da Dios, como uno de sus más apreciables talentos. No somos nosotros quien pone esa semilla en
tierra bonancible, sino la infinita misericordia de Dios. Tengámosle propicio para favorecernos de su bondad.

Rincón poético

EN MARCHA

Uno se muere porque acaba un día
el camino que Dios puso a tu puerta.
Fuiste con prisa y sin motivo
matándote la vida, 
como perro mordiendose la cola. 
Al fin, supiste la elegancia
de no estar solo, de saber que había
otros a quienes dar la mano
con bondadosa placidez.

Viviste entonces conculcando
la tristeza egoísta de estar sólo
con los demás, como Jesús muriendo
plenamente por todos,
Sigue andando. No sirve
de mucho estar sentado
al borde del camino.
Fluye el agua del río, van pasando
pequeñas nubecillas por el cielo.
No te detengas tú.
Alguien que va contigo hizo el camino.
De poco sirve descansar ahora
justo cuando Dios mismo es quien te espera
a las eternas puertas del descanso.

(De el Espejo de Dios)

viernes, 15 de noviembre de 2013

La venida del Hijo del hombre

 Jesús recurre a veces a sucesos de la historia de Israel, para enseñar que tales episodios sagrados tienen la validez de una parábola, sólo que la parábola se inventa, en tanto que la historia es un relato verídico de hechos pasado. Es lo que ocurre con el diluvio o la historia de Lot. Y en concreto, lo que Jesús quiere es que nos fijemos en la enseñanza implícita que queda significada, por ejemplo, en ese no mirar atrás que incumple la mujer de Lot, como añorando los días felices de la ciudad, la casa entrañable donde ha dejado todas sus cosas e intereses. De manera semejante, Jesús nos exhorta a no mirar atrás cuando llegue el día de Dios.  

No hay que mirar hacia atrás, echando de menos el mundo y las cosas a que ha renunciado en el bautismo por amor de Cristo. Es lo mismo que, en otro sitio, nos aconseja Jesús,  cuando dice que el que empuja el arado y mira hacia atrás, hacia todo lo que el cristiano ha rechazado por amor de Dios, no es apto para el reino de Dios.

Reflexión  

Sin mirar hacia atrás

Lo que se nos recomienda no es que nos sintamos aterrados en esos momentos inquietantes de la presencia exigente de Dios, sino que vivamos ahora en consecuencia, lejos de todo lo que hay que evitar, para vivir vigilantes, sin decaer por nada ni por nadie, en nuestro propósito de hacer del evangelio nuestro proyecto de vida. 

Rincón poético

AMAR INFINITAMENTE

El día que sepa cuánto
es el amor que me das,
seré como tú, infinito,
inconmensurable. Ya

me percato de que sientes
por mí gran predilección.
Soy pobre, pero no tanto;
como exige el corazón.

Quisiera corresponderte
en la misma proporción,
pero nadie se te iguala,
nadie ama con tanto amor.

Bien podrías enseñarme
a saber amar yo igual,
antes de que se me olvide
con cuanto amor tú te das. 

(De El espejo de Dios)

jueves, 14 de noviembre de 2013

La realización presente del reino

Las creencias judías contaban con la certeza de la realeza celeste de Dios, y que esa realeza se haría realidad un día en este mundo; pero,¿cuándo?
Jesús les que es inútil hacer cálculos de lo que Dios se reserva para sí. Si la necesidad de establecer cada año la fecha exacta de la pascua, puede remediarse con la observación de signos astronómicos, la realización terrena del reino, como la parusía o venida del Señor al final de los tiempos, no se harán notar por medio de signos previsibles. Dios llega siempre de manera inesperada. Y aún les revela que el reino ha dejado de ser una cuestión futura, porque ya se ha hecho presente y está al alcance de todos. 
La venida del reino de Dios se cumple en Jesús y en la predicación evangélica. Lo que ocurre es que, para que esa presencia se realice en el corazón del hombre, es necesario que la preceda la luz de la fe. 
Así es cómo Jesús insta constantemente a creer en su persona y en su palabra. La fe te ha salvado, decía ayer mismo, sin ir más lejos, al leproso agradecido que creyó en la eficacia de su palabra salvadora. Y precisamente porque la fe en su palabra es condición para que el reino de Dios anide en nosotros, se cumple igualmente es la escucha de la palabra. 

Reflexión

El reino se consuma y se vive en hacer la voluntad de Dios, que el no creyente orilla de sí como la lepra. Hagamos nosotros de modo que esa conformidad con Dios sea como una luz que limpie la mente de quienes no nos quieren bien o nos miran con indiferencia, para que toque su sensibilidad dormida y les lleve a pensar, cuanto menos, que hay algo superior que rebasa el ámbito reducido de sus vivencias ordinarias.

Rincón poético

SOLEDAD EN COMPAÑÍA  

Por más que lo parezca, no estoy solo.
No puede estarlo quien lleva consigo,
como un techo nevado de jazmines,
la blanca mano acogedora
con que Dios nos asila. Está conmigo
aquí mismo; lo llevo en lo más hondo
de mí. No está una rosa en el jardín
sola, aunque no lo sepa, ni una estrella
echa de menos su constelación.
Yo sé de mí. No palpo
la mano del Señor, pero está, como
el corazón, llenándome de sí.
Así también mi Dios; me lo confiesa
alguien dentro de mí. Los mismos labios 
de mi fe, la alegría
de saber esperar y los latidos
que pronuncia el amor.
Todo me habla de Dios; lo llevo dentro,
como la sangre que me riega, 
como el calor que llevo dentro.

(De El espejo de Dios)

miércoles, 13 de noviembre de 2013

el leproso agradecido

Que Jesús cure a enfermos que no tienen cura, es un comportamiento habitual en él. Lo relevante de este pasaje es que, de los diez, sólo uno sea capaz de volver a quien le ha curado, para darles gracias por el impagable favor recibido. A nosotros nos parece natural, porque es la costumbre, agradecer los favores que nos hacen. Pero hay más. El leproso que regresa es hombre que cree en Jesús, se ha percatado de que es el Mesías, y su fe le salva. ¿Qué fue de los restantes? Sin duda alguna, carentes de fe, no tienen segura su salvación.
La pregunta de Jesús es inquietante. ¿Y los otros? ¿Dónde están? Es inquietante, porque también nosotros hemos recibido favores impagables de Dios, ya que le debemos todo: la vida, nuestra vocación cristiana, vivir en compañía de tantas personas que nos honran con su amistad. 

Reflexión

Sería triste que no supiéramos tampoco nosotros darle cumplido agradecimiento por todo lo que nos ha dado y nos sigue dando. No agradecerle con nuestra alabanza y una vida digna sus favores, sería tanto como no ir a él, como el leproso agradecido, alabando su bondad. Que no tenga que preguntar por ¿Y ese otro? ¿Dónde está?

Rincón poético

           VELEIDAD


El viento es aire hueco.
Es y no es. Grita enfadado
cabalgando en sí mismo, 
restallado su látigo 
en la espalda del aire,
presa de su frenético delirio
y azuzando a empellones
nubes espesas y caballo míticos,
destrozos de los cielos
de moras aplastadas y agonizantes lirios.
Deja de ser de pronto. Deja de respirar
agotado el impulso de su brío,
y es brisa, espuma o cabellera
suave como los besos de los niños.
Luego nada. Un erupto 
disimulado de aire frío.

(De El espejo de Dios)

martes, 12 de noviembre de 2013

Siervos de Dios

La palabra siervo puede herir nuestra sensibilidad moderna. Para nuestra cultura de hoy, el siervo es una condición social contrapuesta a la del hombre libre. No es esto lo que Jesús predica, por más que, en tiempo de Jesús, los siervos en Israel se acercaban mucho, en cuanto al trato y educación, al de los hijos del señor. Unos y otros se educaban juntos y tenían los mismos derechos.
  Siervo, para Jesús, es quien se muestra servicial con los demás, quien hace por ver en los demás la realidad espiritual de Cristo, y le sirve con amor. Jesús no nos exige que renunciemos a nuestra dignidad personal, sino que elevemos el nivel de nuestra condición humana amando al otro como a nosotros mismos, lo que nos lleva a hacer por el otro lo que queremos que los demás hagan por nosotros. 
Y a estos cristianos serviciales, no sólo no les rebaja su dignidad, sino que les eleva al rango de amigos suyos. Ya no os considero siervos, sino amigos, nos dice en el evangelio de Juan, en la persona de sus discípulos.

Reflexión

Amigos de Dios

Siervos y amigos son “dos condiciones perfectamente compatibles y reconciliables del hombre: siervos y amigos, el servicio por amor de Dios y en amistad con Dios,” una condición entrañada en la otra, como dos caras de una misma moneda. 
Ganémonos a Dios con nuestra disponibilidad fraterna. Ganar a Dios es lo máximo a que podemos aspirar en esta vida.

Rincón poético

     TRISTEZA

En tu tristeza leo
las cartas que no escribes.
Días y noches
recostada en un llanto, 
indiferente, sin decir
esta lágrima es mía.
Tiene cerrado a cal y canto
el corazón la puerta
que llevaba al jardín.
Llegaba hasta tu alcoba la fragancia 
amarilla que efunde el limonero.
¿Qué estrella se te roto
de modo que la noche invada el día?
Vives en una lágrima
y has tachado en los labios
la libélula azul donde a horcajadas
cabalga la sonrisa.
La tristeza es morada
como un golpe en la boca;
tiene aplastado el corazón
de tantos que lo pisan sin saberlo
como una rosa desangrada
en mitad del camino.
La tristeza eres tú; 
duerme en tu almohada,
que es una pena que Sibelius
interprete tu vida, que es sagrada.

(De El espejo de Dios)

lunes, 11 de noviembre de 2013

El escándalo

Jesús da por sentado que los escándalos seguirán manchando el corazón del hombre, pero aún así, es imperdonable arrastrar hacia el mal a gente bondadosa y humilde.
La Iglesia se hizo cargo de tan severo mandamiento organizando la corrección fraterna y el evangelista incluye aquí la obligación cristiana de perdonar sin limitaciones, como ya dice el Padrenuestro. 

Reflexión

El perdón

Una particularidad sobresaliente de la práctica cristiana es el perdón., consecuencia inevitable del amar hacia el prójimo. No ama quien no perdona. Y quien no ama no es cristiano, cuando desde el cuarto, los mandamientos implican el amos y respeto al otro.

Rincón poético

 OLER A DIOS

Huelen a Dios quienes, acostumbrados
a su presencia, efunden
fragancias de verdad.
La humildad lleva dentro,
como en cofre amoratado,
un pomo cuyo aroma nos acerca 
a quienes Dios perfuma
la boca cuando rezan,
las manos cuando vendan cariñosas
heridas e improperios.
No huelen bien los muertos, pero hay vivos
que no huelen mejor.
Hay flores repelentes
de mefítico aroma.
Yo prefiero el humilde y diminuto
perfume singular del heliotropo.
Vivos que huelen mal, llevan consigo
esa túnica negra de ceniza
del arrimo mortal de su sepulcro.
No conocen a Dios.
No viven, están muertos.

(De El espejo de Dios)