
La pregunta de Jesús es inquietante. ¿Y los otros? ¿Dónde están? Es inquietante, porque también nosotros hemos recibido favores impagables de Dios, ya que le debemos todo: la vida, nuestra vocación cristiana, vivir en compañía de tantas personas que nos honran con su amistad.
Reflexión
Sería triste que no supiéramos tampoco nosotros darle cumplido agradecimiento por todo lo que nos ha dado y nos sigue dando. No agradecerle con nuestra alabanza y una vida digna sus favores, sería tanto como no ir a él, como el leproso agradecido, alabando su bondad. Que no tenga que preguntar por ¿Y ese otro? ¿Dónde está?
Rincón poético
VELEIDAD

El viento es aire hueco.
Es y no es. Grita enfadado
cabalgando en sí mismo,
restallado su látigo
en la espalda del aire,
presa de su frenético delirio
y azuzando a empellones
nubes espesas y caballo míticos,
destrozos de los cielos
de moras aplastadas y agonizantes lirios.
Deja de ser de pronto. Deja de respirar
agotado el impulso de su brío,
y es brisa, espuma o cabellera
suave como los besos de los niños.
Luego nada. Un erupto
disimulado de aire frío.
(De El espejo de Dios)
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