
El papa se sabe peregrino, porque lo es todo cristiano en el camino de la fe hacia la trascendencia, saliendo del utilitarismo de la vida cotidiana, que es tanto como salir de sí mismo al encuentro de los demás en común romería, a la manera como Abrahán sale de su tierra por la senda de las promesas recibidas.

El tema de la belleza alude a la iglesia de la Sagrada Familia soñada por Gaudí, como expresión de la belleza de la verdad, en continuidad de tradición y renovación.
Todos quedamos invitados a emprender decididos el camino que asciende, las lucernas de la fe en la mano, al santuario de Dios, más allá del tiempo.
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