Al filo de los meses de octubre y noviembre florecen los crisantemos. Son flores de pétalos alargados y, en alguna variedad, como despeinados en su apiñado descuido, recogidos en a un botón central amarillo. Los hay blancos, ocres, rojos, amarronados. Sobre todo blancos. Es la flor atribulada de Todos los Santos, tal vez porque su floración acaece propicia en ese tiempo luctuoso y no es raro que asociemos su sencilla belleza con los días dolientes en que perdimos a un ser querido. En realidad, todas las flores de los camposantos son tristes.
Jesús no tuvo flores ni una lápida que leyera su nombre.
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