martes, 23 de octubre de 2012

Las lámparas encendidas

    Dios es imprevisible, llega sin hacerse notar, porque los sentidos no perciben su imperceptible presencia. La solución no es esperar una señal que nos ponga en guardia de precipitada manera, sino estar siempre a punto con las lámparas de nuestra diligencia y amor de Dios siempre encendidas. 
    Quien así procede no se dejará sorprender impensadamente.

Reflexión: Seísmo en la Ribera valenciana

 
    Debió de ser una sacudida de poca entidad, porque algunos ni nos enteramos.  Ocurrió de noche y, al parecer, hubo alguna rotura y derribo de enseres, sin mayor gravedad. Poco más. De hecho, la prensa valenciana ni se hizo eco del asunto. Eso sí; fue la comidilla de la gente, justo en fiestas.
    No es la primera vez que un terremoto sacude Carcaixent como quien sacude una estera en el balcón. El 30 de marzo de 1748, un seísmo ocasiona graves desperfectos, que se hacen notar sobre todo en el tejado de la iglesia, en la capilla de la Encarnación y en la torre. Seísmos de escasa incidencia que pasan desapercibidos, los ha habido en mayor número. Que no haya réplicas, por Dios. Está muy cerca lo de Lorca, en Murcia.

Rincón poético

    LA TORMENTA

Un apretado nubarrón oscuro
asoma tras los montes
amenazante. Estruendo pavoroso
preludia su presencia agigantada
cubriendo el horizonte,
e intermitentemente,
latigazos de luz transverberan el aire.
Es la tormenta, la que impulsa al perro
a acogerse a un rincón,
la que asusta a los pájaros
en busca de un alero.
Se insinúa la lluvia poco a poco.
Gruesas gotas de lluvia
como dedos de palo
tamborilean en un charco.
Y a lo lejos, puñales de cólera encendida
hieren la rectitud vertiginosa
del curso imprevisible en cada rayo.
Experta en ruidos, furias y desafueros,
la tormenta resuena en los espacios
rodeada de fuego y de fragor.
¡Horrísono espectáculo
que al hombre intimidado
asusta y sobrecoge!
El corazón se achica amedrentado,
enroscado en sí mismo como boa,
y las manos se juntan temblorosas,
piadosamente, para un rezo.

(De Paseando mis sueños)

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