miércoles, 4 de agosto de 2010

El franciscanismo en Aragón


El Reino de Aragón fue, en años remotos del siglo XIII, la cuna del franciscanismo en España, ya en vida y por disposición de san Francisco de Asís. Juan Parente, su primer Ministro provincial celebra la primera asamblea de religiosos o Capítulo, en Soria.
Ímproba tarea sería pretender dejar constancia de los miles de frailes menores, como solían llamarse, que poblaron sus conventos, hasta los funestos días de la exclaustración, fecha en que el Estado, en 1835, empobrecido por la guerra, expulsa arbitrariamente a los religiosos de sus casas y se apropia de conventos y escasas tierras que poseían, para resarcirse de sus reveses económicos, espoliando y malvendiendo el rico patrimonio nacional de sus bibliotecas e iglesias. Me he encomendado, desempolvando viejos papeles, recuperar en lo posible los nombres de aquellos santos varones que nos precedieron, sobre todo desde 1766 hasta 1801, además de un número discontinuo de eximios religiosos de quienes hablan nuestras crónicas. Su finalidad es meramente histórica para uso privado.
De alguna manera, es mi memoria histórica particular. No caben en este espacio. Enumeremos, no obstante, el nombre de los conventos que constelaban las tierras de Aragón hasta aquella fecha aciaga: En Zaragoza, el Real Monasterio de San Francisco, en lo que hoy es la Diputación, el Convento de Nuestra Señora de Jesús, al otro lado del río, y el Colegio de San Diego, en lo que hoy es la calle Cinco de Marzo. Conventos bajo la advocación de San Francisco fueron los de Tarazona, Huesca, Borja, Jaca, Barbastro, Teruel, Ejea de los Caballeros y Sariñena. Con otras advocaciones figuran los de: San Luis, de Daroca, Santa María de Jesús, de Alcañiz, San Cristóbal, de Alpartir y con la misma advocación, el de Tauste, Santa María de los Ángeles, de Híjar, Nuesttra Señora, de Monlora, San Salvador, de Pina, La Púrísima Concepción, de Ariza, San Lorenzo Mártir, de La Almunia de Doña Godina, Santa María de Jesús, de Maella, San Antonio, de Mora, la Santísima Virgen, de Mallén, Colegio Misionero de San Roque, de Calamocha y los hospicios de Zuera y de Cariñena. El de Santa Catalina, de Cariñena, destruido por los franceses, ya no se recuperó.
De todos ellos, sólo se rehabilitó el de Teruel, abriéndose al culto su iglesia el año 1903; el de San Antonio, de Mora, de propiedad municipal, ha vuelto a recuperar su antiguo aspecto del Castillo que fue del marquesado de los Fernández de Heredia.

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