
El texto interpreta, además de la profecía de Zacarías sobre la entrada en Jerusalén del rey humilde, el término exclamativo hosanna, proveniente de hoshianna, que quiere decir, como hemos apuntado,:Señor Dios, salvanos, por favor. Al tratarse de una exclamación de uso común en el contexto histórico del momento, el lenguaje evangélico lo ha conservado con fidedigna fidelidad.
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