sábado, 5 de enero de 2013

Natanael

     En los momentos iniciales de su vida pública, Jesús va reclutando discípulos que han de acompañarlo de por vida. Natanael, como los que le han precedido en esta elección, ven en Jesús al mesías prometido. A lo largo del evangelio se le irán acercando personas que recurren con fe a pedir remedio a sus males y lo invocarán como el mesías descendiente de David. Sólo sus discípulos llegarán a percatarse además de que su origen es divino.
    Jesús es el mesías prometido, Hijo de Dios. Así lo confesará Pedro por vez primera en Cesarea y luego sus discípulos todos, con motivo del hecho de Jesús andando sobre las aguas, e incluso Marta, al ver de nuevo vivo a su hermano.
    En el evangelio de Juan, la comunidad que vive a Jesús durante sucesivas décadas, habla de él con el lenguaje de sus vivencias. Acostumbrados sus miembros a ver y vivir el misterio de Jesús como Hijo de Dios, lo exponen con el lenguaje creyente de la comunidad. Jesucristo, el Hijo de Dios, con el precio de su sangre y posterior resurrección, nos ha hecho hermanos suyos e hijos de Dios.



Reflexión
 
La Navidad

    No siempre el 25 de diciembre fue la fecha conmemorativa del nacimiento de Jesús. Al no  saberse en qué día concreto ni en qué mes tuvo lugar la natividad del Señor, la Iglesia primitiva le asignó en principio el 6 de enero, mientras se iba organizado un primitivo calendario que trató de ordenar la vida de Jesús, junto con la adoración de los magos y el bautismo. Rayando el siglo IV, se traslada al 25 de diciembre, en sustitución de la festividad pagana del dios sol. En Roma, la celebración de los magos continuó fijada en el 6 de enero, costumbre litúrgica que se traslada a toda la cristiandad.
    Lo importante no son las fechas, sino el sentido salvador que adquiere este hecho de un Dios que se asemeja así a los hombres para salvarnos desde nosotros mismos.



Rincón poético

VILLANCICO DEL ALCALDE DE BELÉN

El alcalde de Belén
no sabe que en sus dominios
Jesús, que es Hijo de Dios,
esta noche le ha nacido.
Pastores hasta el pesebre
llegan a adorar al Niño,
y le agasajen tres magos;
el alcalde está dormido.
Jesús le nace a quien cree
en su palabra, sumiso;
nosotros somos pastores,
los magos y sus amigos.
Quienes no buscan a Dios,
alcalde o no, están dormidos;
se les apagó la estrella
y van, de noche, perdidos.


(De Tu luz nos haga ver la luz)

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