A veces es nuestro corazón el que queda muerto a los pies del pecado. Y al pecado solo puede tocarlo sin contaminarse el dedo redentor de del Hijo. Ojalá que Jesús no dude nunca, siempre compasivo, en tocar nuestro corazón empecatado, sin temor a contraer nuestra impureza, mientras sus labios nos dicen con imperiosa voz:
-Levántate, hombre, pero levántate de una vez por todas. Y no peques más.
Reflexión
Las bienaventuranzas de Lucas

Uno y otro nos invitan a la conversión y a la preocupación por los pobres que no tienen nada o apenas tienen
Rincón poético
CIERTO PINTOR
El artista no pinta
eso que tú estás viendo.
Ve otras cosas y pinta
lo que lo que apenas está.
Los árboles, las tierras,
la misma lejanía
en su paleta cambian
de forma y de concepto,
casi de condición.
Sus cuadros no son sombra

por más que sí, que están.
Parecen un trasunto
de realidad extraña.
No son cosas. Él pinta
su reflejo profundo,
aquello que desvela
porque es que estaba oculto
a miradas dudosas.
Pienso yo si es que tienen
incluso intimidad.
El pintor nos descubre
aspectos soterrados
que no muestran las cosas.
Ahonda, fiscaliza,
excava la verdad
con cuidada expresión.
Casi no es él. Sus manos
remedan las de Dios.
(El reflejo de Dios)
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