domingo, 1 de septiembre de 2013

Quien se humilla será enaltecido



La humildad es el tema de las lecturas de este domingo. En las Sagradas Escrituras, es virtud que nos recomienda encarecidamente el Eclesiástico, y el mismo Jesús nos propone una parábola desde una frase de los Proverbios, que dice así: “vale más oír que nos digan “Sube acá”, que no que te humillen ante los nobles”. Y así sentenciará luego, trascendiendo el sentido literal de la parábola, que quien se ensalza a sí mismo, será humillado; y quien se humilla será enaltecido.
Hay un instinto en lo hondo del corazón humano que nos impulsa a ser más. Es el principio de la propia superación. Para lograrlo, los caminos divergen. Está el de la soberbia, que es el que dobló las rodillas de Adán y la de los filósofos paganos, como advertía san Pablo, “que por pretender ser sabios, resultaron necios”. La soberbia es una falsa e inútil  aspiración a ser más de lo que  podemos. 
No es ese el único camino: está también el de la justa elevación de uno mismo por sendas de autenticidad. Esta es la que nos hace sencillos y humildes. El humilde no busca privilegios ni prebendas. Muy al contrario, más que hacia sí, mira hacia el otro, para lo que Jesús nos invita a que sepamos darnos sirviendo a los que no nos pueden pagar.

Reflexión

La sensatez y la humildad

La humildad es en una loable aspiración a realizarse desde las que Dios pone a nuestra disposición, procurando a dar fruto. Santa Teresa dice que la humildad es la verdad, “andar en verdad” decía ella, reconocerse uno tal cual es, ya que el humilde lo es en la medida que tiende a llegar a ser desde el reconocimiento sincero de que no es lo que debiera ser, razón por la que el buen cristianos aspira en todo a asemejarse al modelo que es Cristo. A este fin, nos recomienda Jesús que no pretendamos ocupar los lugares más mas prestigiosos; alguien puede hacernos ver nuestra desconsideración. 

Rincón poético

CAPRICHO Nº DOS

Hubo en el cielo una estrella
y ahora aparecen tres. 
¿No serán las tres Marías
que dice la gente bien?
Los pobres las tienen todas; 
duermen sin techo y las ven.
Desde ellas les mira a ellos
Dios, que no se deja ver.
Yo espero plácidamente
mi estrella, la de Belén,
donde se columpia un ángel
y el Niño, a veces, también.
Dios sembró el cielo de estrellas,
les dio el color de su piel,
las fue encendiendo una a una,
y en una nube se fue.

( De A la sombra de un álamo)

No hay comentarios:

Publicar un comentario