Los diálogos de Jesús con los hombres en el evangelio de Juan adquieren carácter conflictivos entre dos modos de usar el lenguaje; de modo trascendente Jesús, y en su sentido corriente el hombre.
Nicodemo no acaba de entender, porque para Jesús nacer de nuevo es tanto como nacer a la gracia por las aguas del bautismo. Nicodemo, desde el significado corriente de las palabras, reconoce su incapacidad para entender la frase. Es el encuentro conflictivo entre la luz y la sombra, que preside todo el evangelio de Juan. La luz nos permite desvelar la verdad de las palabras de Jesús; la sombra tropieza con la verdad y es reacia a penetrar en su sentido.
Las aguas bautismales nos llenan de la gracia de ese Espíritu y habitados por él hacen de nosotros hijos de Dios, hermanados con Cristo. En el bautismo nacemos de nuevo porque es una nueva creación del hombre mediante el Espíritu. Jesús mismo es obra de una nueva creación en el seno de María que fecunda el Espíritu de Dios, y la misma estructura del evangelio de Juan significa esta nueva creación, en siete días, a semejanza de los siete días creadores del mundo.
Reflexión
La noche en el evangelio de san Juan

Rincón poético
DE NOCHE
De noche busca a Cristo
Nicodemo.
La luz de su palabra
da vida al que está muerto.
De noche le buscaba.

La oscuridad no sabe,
no conoce qué lejos
quedan los ojos claros,
fulgurantes, del Verbo.
La noche es el abismo,
la ausencia de su credo.
Como una mariposa
busca ofuscada el fuego,
de noche va a la luz
Nicodemo.
De noche le buscaba.
De noche va a su encuentro.
(De La apresurada ternura del almendro)
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