domingo, 22 de julio de 2012

Como ovejas sin pastor

    Jesús renuncia al merecido descanso que ha de compartir ccn sus apóstoles, al regreso de su primera misión apostólica: una multitud espera saber de él y oír su palabra.
    El fragmento litúrgico de hoy es una introducción de mucho relieve al hecho portentoso de la multiplicación de los panes y los peces. Los apóstoles son los destinatarios de esta lección de ser para los demás, a la manera de un buen pastor que se preocupa de sus ovejas descarriadas.
    Llegará un día en que les enseñará esto mismo arrodillándose para lavarles los pies Aquí les está enseñando ya eso mismo con su propio ejemplo, como escalonando en sucesivos momentos una larga lección a la que Jesús da la máxima importancia.
    Y si, a punto de bendecir el pan y los peces, el prefacio presenta a Jesús como Buen Pastor, no es otra la razón de que los obispos, incluido el papa, ejerzan su función pastoral con un báculo en la mano. Son los enviados de nuestros días, en una Iglesia siempre en marcha.

Reflexión: ¿Por qué el nombre de Números?

    Números es el nombre con que los cristianos designamos uno de los libros que componen el Pentateuco. concretamente el cuarto. Los judíos reconocesn los libros de la Sagrada Escritura por la primera palabra hebrea con que comienzan, a la manera como procede la Iglesia con las encíclicas papales y otros documentos vaticanos. Puede que alguien se quede perplejo al tratar en vano de desvelar el raro motivo por el que llamamos Números a un libro sagrado. No existe tal rareza, sino que hasta es razonable tal apelación. Fue redactado en buena parte por sabios judíos para fijar por escrito tradiciones orales que venían de lejos y la razón de que se le venga llamando de ese modo es porque las dos partes en que se divide históricamente el libro, comienzan por sendos censos que puntualizan el número de perdonas que componen el pueblo de Israel, al comienzo de la marcha por el desierto en el Sinaí, y su irrupción en la tierra prometida antes de proceder a conquistarla. Es fál comprender desde ahí cuál sea el motivo que inspiró su nombre a los judíos que traducen la sagrada Biblia al griego en Alejandría, por urgencias de Tolomeo.

Rincón poético


A UN VIEJO VENTILADOR

El ventilador
es una espiral
que jadea como un animal.

Agita sus brazos
con resolución.
Nunca el viento soplara mejor.

A menudo, es brisa
tan leve y tan clara,
como labio que besa la cara.

Que alivie del fuego;
esa es su razón.
No ceder ni dar tregua al calor.

Amigo doméstico,
nos cuida sin tasa
como perro que guarda la casa.

¿Que es viento inventado?
¿No aplaca el calor
la presencia del ventilador?

Yo estoy satisfecho.
Para nuestro intento,
no hace falta un molino de viento.

(De Los labios del viento)

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