lunes, 16 de julio de 2012

La familia de Jesús

  


    Jesús o deja todo por segur los designios saladores de Dios. Su familia la componen quienes escuchan su palabra y la ponen en práctica. El mismo enseñará que quien no sea capaz de dejar padres, hermanos y haberes por él, queda relegado al número de los réprobos. O con él o contra él. María fue la primera en decir que sí a la voluntad de Dios. Ella, Madre de Dios, porque lo es de Jesús, es usada ahora como moneda de cabio por los familiares de Jesús, que no creen en él y temen por su vida, de modo que quieren retirarlo de la vid pública. Un absurdo hasta cierto punto comprensible. Un misterio doloroso que no figura en el rosario.




Reflexión: Descontento general

    El descontento de la gente con los políticos es general. Les culpa del desastre que sufre la población, empobrecida por la torpeza de quienes debían y no supieron prever y gestionar a tiempo la situación tormentosa que se nos venía encima. Salir de la depresión en que hemos caído, le cuesta a la gente el dinero que ya no tiene, mientras hay políticos, siempre bien pagados, que al cesar de sus cargos, se exilan a un dorado retiro que les asegura un sempiterno bienestar, por más que se desacrediten, pero ahí se las den todas. Semejante proceder indigna a la gente que confió en ellos, y que comprueba que el descrédito es ya el signo de su sombra, dado que, según se dice, hay político a quien no parece avergonzarle de muy sensible manera. Tal vez se ha descubierto que la vergüenza no es rentable.

Rincón poético

CAMINOS VEDADOS

¿Quién hizo la senda
que cruza el sembrado?
Es como la lanza,
del rudo soldado
que a Jesús, ya muerto,´
la transe el costado.
Nadie entre nosotros
se ensucie las manos
saltando la verja
que protege un campo.
No se pisa el trigo,
no se huella el grano,
quitándole al pobre
el pan de las manos.
No se abre un camino
por el monte en vano.
Es como partirlo,
es cono agrietarlo.

Quien talando el bosque
a orillas del lago,
construye una casa,
edifica en barro.
Ni construye, arrasa,
a expensas del árbol.
El lago es espejo
del cielo. Mirándolo,
recuentan estrellas,
de noche, los sabios.
Y el bosque es misterio,
el bosque es sagrado.
Su madera es noble,
y lo noble, santo.
¿Cómo se comprende
si no, mis hermanos,
que a Jesús le hicieran
una cruz de palo?

(De Los labios del viento)

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