
Un escriba ni sospecha la incómoda austeridad en que vive Jesús. Otro pretendiente no acaba de despegarse de sus hábitos cotidianos. No sospechan que el seguimiento es ruptura total con el pasado representado por los padres y costumbres inveteradas. La novedad del seguimiento de Cristo es la renuncia a todo lo que no sea él. Ser seguidor de Jesús exige dar un giro determinante a la vida: dejarlo todo por él.
Los discípulos de Jesús van de sorpresa en sorpresa. Un día cura a un paralítico, otro limpia de sus pústulas a un leproso, más tarde toma la mano de una niña muerta y la pone en pie o pacifica el fragor de la tormenta.
Ser seguidor de Jesús exige dar un giro determinante a la vida hasta dejarlo todo por él, en la medida de cada vocación.
Reflexión: Arde Valencia

Los incendios están haciendo pavesas la riqueza forestal de la Comunidad Valenciana, sin respetar especímenes vegetales de gran valor ecológico.
Rincón poético
CRUZ SANGRANTE
La cruz es prodigiosa.
Porque no caiga en tierra,
se ha embebido de sangre
y está de Dios repleta.
La cruz es una fuente
de amor. Hay una grieta
por donde sangra a mares
de dolor la madera.
La cruz es una herida
dolorida, una brecha
manando a borbotones
su sangre, tan despierta,
que vive todavía,
pues nunca estuvo muerta.
Cinco clavos brutales,
henchidos de violencia,
mordían sus heridas
como muerden las hienas.
Nadie sospechó el precio
de una sangre tan nueva,
que está sangrando ahora
sobre nuestra conciencia.
Le mataron con saña,
le mataron a ciegas.
Quien lo mató no supo
que lo mataba apenas.
Jesús vive en nosotros
y su sangre es la nuestra.
(De Andando el camno)
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