
Contemplando la ciudad, los peregrinos, ante el bello espectáculo de su grandeza, entonaban el salmo 121: Haya paz en tus muros, y en tus palacios días espléndidos. Por amor de mis hermanos y de mis amigos, diré: La paz contigo.
Sólo que Jerusalén ha perdido la ocasión de instaurar la paz con Dios. Dentro de pocos días, el Hijo de Dios será apresado, juzgado y torturado hasta la muerte.
La incredulidad de Jerusalén es símbolo de la incredulidad de todos los tiempos. Desagraviemos nosotros a Jesús del agravio constante de cuantos rechazan su mensaje de paz y salvación, sin haberse preocupado nunca de conocerle.
Reflexión: La Domus Ecclesia

Rincón poético
VIVIR EN CRISTO
“Para mi la vida es Cristo
y una ganancia morir”.
Quien no vive como él vive,
es que vive para sí.
Vives a Cristo si arrojas
primero, lejos de ti,
la brida que te somete
a un mundo tan baladí.
Despréndete de ti mismo
y deja de preferir
dependencias que malogran
la aventura de vivir.
No eres tú, si te sojuzgan
la voluntad, ni es así
como, exento de ti mismo,
es Cristo quien vive en ti.
Ojalá, como san Pablo,
un día puedas decir:
Para mi la vida es Cristo
y una ganancia el morir
(De Paseado mis sueños)
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