
Este es el día de la misericordia, porque Dios es amor y no sabe mirarnos de otra manera que compadeciéndonos, ya desde que comienza la historia angustiosa de la salvación.
Dice bien san Pablo cuando enseña que el mismo Espíritu que habitó a Jesús y lo resucitó a la vida, nos habita a nosotros, misericordiosamente; es así como nos devuelve, muertos como estábamos, a la participación de su vida, por pura gracia suya, dándose a la muerte por nuestra vida: Realmente, éste el día de la misericordia.
Reflexión
¿La cruz a cuestas?

Rincón poético
COMO TÚ
Quiero ser como tú, como tú mismo

ser madera sangrante de tu cruz
donde a tus manos atenazan clavos,
ser al menos astilla salvadora
de tu suplicio. De algún modo,
me harías ser entonces parte tuya,
charco si quieres que atesora
la sangre que resbala
por la impasividad de ese madero.
Déjame ser así, haz que consiga
parecerme un adarme
a ti, que ame a los pobres que tú amabas,
que sea yo un andrajo pordiosero
por que me ames tú a mí.
Y que tu amor al hombre, la ternura
con que paliabas sus padecimientos,
prenda en mi corazón, porque yo quiero
ser como tú, como a ti mismo
te place, Señor mío, que yo sea.
(De La verdad no tiene sombra)
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