Jesús habla largo y tendido con sus discípulos y previendo las circunstancias adversas que, por seguirle a él, habrán de sortear, les administra una receta que les reconfortará, como es tener presente, llegado el momento, que antes que ellos, él soportará el acoso de quienes ejercen el poder y la arbitraria hegemonía del pensamiento. Así las cosas, no ha de escapar a la muerte.
Quienes le sigan, han de ser como él y pisar sus mismas huellas. Y lo razona avisándoles de que pretender lo contrario es un desatino, ya que, si lo miran bien, no es el siervo más que el amo.
Reflexión
Presencia del Espíritu de Dios

A la muerte le repugna la vida; a la mentira del mundo, la verdad de Dios. Es como poner una llama ante los ojos de un ciego. Puede que adivine algo, pero no ve.
Vivamos atentos siempre a la voz de Dios que nos enseña puntualmente sus verdades.
Rincón poético
VENID A MÍ LOS ATRIBULADOS
Jesús tiene las manos
rotas por las heridas;
nadie compartirá
como él nuestras fatigas.
Sabe de sinsabores,
de acosos y de intrigas
y al que sangra como él
le restaña la vida.
Venid a mí, invitaba
a la gente sencilla
que rasgada arrastraba
el alma desvalida.
¿Qué no sabrá el que tiene
nuestra misma medida
y le han roto las manos
quienes no le sabían?
(De El almendro en flor)
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