
El cristiano está muy lejos de hacer realidad su condición, si no hace suyas las verdades evangélicas. Jesús, mediante la parábola de la vid y os sarmientos, aclara esto mismo.
Somos sarmientos que se nutren de la divina gracia, en la medida que ha hacemos nuestros sus deseos.
Quien vive de espaldas a sus mandatos, es como el sarmiento que ha sido cortado de la vid en que se entronca, y muere falto de vida. Sólo quien responde positivamente a los divinos deseos, permanece en Cristo y deja que Cristo viva en él.
¡Vaya usted con Dios!
Cerrar un convento para quien ha dedicado lo mejor su vida a fomentar la vida conventual, entiende el llanto de quienes, empujados por la necesidad o la guerra han de emigrar sin remedio, caída la cabeza sobre el pecho. Solo saber que vayas donde vayas, ilumina Dios tus pasos y su mano bendice la obediencia, te alienta a empezar de nuevo en otros pagos, fuere cual fuere la edad con que te ha favorecido. Aciertan cuantos al despedirse te dicen con cristiano acento:¡Vaya usted con Dios!
Rincón poético
ME SEDUCES
Me seducen tus salmos,
que cantan tu grandeza. No hay palabras
con más sabor a ti

No puede haberlas, tan mediocres ellas,
para invocar los cielos sin orillas,
esa distancia innumerable
que aleja las estrellas,
tu luz relampagueante,
tu mano creadora.
Quiero y no quiero pronunciar tu luz
que envuelve como nube incandescente
el trono de tu amor y tu existencia.
Son las palabras de los hombres
de áspero barro y denostada tierra.
Por eso me seduce tu palabra,
lo que dicen los salmos,
que cantan tu grandeza.
(De A la sombra de un álamo)
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