
Pero no sólo Pedro. En pleno mar airado, temerosos de naufragar, anonadados sus discípulos ante el poder prodigioso de su palabra calmando la tormenta, le confesarán unánimes: Verdaderamente, tu eres el Mesías, el hijo de Dios vivo. Marta, igualmente, al ver que su hermano regresa a la vida por la palabra resucitadora de Jesús, repetirá ese mismo credo elemental.
La fe, como todo aprendizaje, es progresiva en cuanto al conocimiento de Dios, y a más conocimiento, mayores motivos para tener en más la grandeza de su amor y afirmar esa fe. Quiera Dios que la palabra persuasiva de Jesús obre en nosotros eficazmente de modo que no podamos menos de confesar a Dios rendidamente, como sus discípulos, como Marta.
Refexiñon: El patoso
Al que carece de habilidad para realizar las cosas más simples y su incapacidad le define en lo que hace de modo ostensible, se l dice patoso, si bien se aplica con preferencia al que, por más o menos semejanza con el andar desgarbado del pato, carece de gracia en sus movimientos. Nada tiene que ver con el sentido de la locución meter la pata, que alude al que se equivoca manifiestamente y yerra al llevar a cabo una cosa.
El caso es que no ahorramos dicterios al calificar alegremente la conducta de los demás, y clasificamos a las personas con cierto desdén cuando su comportamiento se aparta de lo que estimamos correcto o ideal. Y uno se detiene a pensar y se pregunta. ¿cuál será mi especie a juicio de los otros?
Jesús zanjaría la cuestión diciendo: Trata a los demás como quisieras tú ser tratado por ellos.
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