viernes, 4 de mayo de 2012

Camino de estar con Dios

Jesús consuela a los suyos, con un mensaje de esperanza. Les pide que se fíen de él.
    La fe es condición inevitable de todo viaje espiritual; una fe sin amagos de perplejidad, sin titubeos. Llegado el momento en que choquen con los criterios y los valores del mundo, les dará fuerza, porque todo es posible al que cree, que dice Marcos(Mc 9,23). Y les promete que, más allá de la vida. Allí donde yo esté, estaréis también vosotros, les promete. Es el objetivo último de la vida cristiana, estar con Dios. Y como sabe que le han de echar de menos, les recuerda que ya conocen el camino para estar con él. Un camino que rompe con la fatalidad  de la mortalidad y del pecado. Un camino que nos impulsa a no ser egoístas, a no ser injustos ni agresivos con los demás, dado que es el camino de la amabilidad y noble  convivencia.
    Es la buena nueva que da sentido a la historia, porque ahora sabemos por donde vamos y hacia donde vamos, estamos destinados a vivir junto al Padre.

Reflexión: El 2 de mayo

    Desaparecida la oferta de trabajo, ese bien escaso siempre, vuelve el obrero español a buscarlo más allá de nuestras fronteras, como en un lejano remedo de aquellos otros años ya remotos en que España no levantaba cabeza. Y en estas aciagas condiciones, se celebra la fiesta del trabajo que no existe y que tampoco es fiesta, sino un cabreo descomunal de tres pares de narices, donde reinan la pancarta  vibrante y el grito desaforado, con aires de revolución larvada. Más bien parece que lo que se celebra es aquel otro 2 de mayo contra el francés, que se equivocó al colarse en nuestros lares y salió alicaído y trasquilado. El caso es celebrar algo, que ni se dice.

Rincón poético

    EL CRUCIFIJO

La sangre al pie de la cruz
da vida a quien la recoja.
Que no la laman los perros
que es una sangre preciosa.
Sangrando su corazón,
fue cayendo gota a gota.
Ya no sangran sus heridas:
más sangre tiene una rosa.
Hombres de encendidos ojos
le dieron muerte afrentosa.
Llevaban sangre en los ojos,
llevaban sangre en la ropa.
La que quedaba en sus venas,
no es sangre, que es cualquier cosa.
Le mataron por ser bueno,
que la bondad les sonroja.
Una lanza le abrió el pecho,
sus ojos cubrió una sombra
y un borbotón de sangre
dejó manchada su boca.
Ya no hay más sangre en su pecho:
más sangre tiene una rosa.

(De Haciendo camino)

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