jueves, 10 de mayo de 2012

La alegría de permanecer en Cristo

    Permanecer en Jesús es permanecer en la verdad de su palabra. Hay que entrañarse en Cristo, guardando sus mandatos. ¿En qué sentido podemos interpretar estas declaraciones suyas como motivaciones de gozo?
    Jesús está injertado en Dios de manera directa, porque es Hijo suyo, y al propio tiempo, se relaciona directamente con nosotros los hombres, porque él también lo es. Esta mediación tan estrecha nos pone en relación inmediata con Dios Padre, y nos eleva a la condición de hijos suyos, gracias a Cristo Jesús. Si queremos participar de la vida divina, hemos de permanecer en Jesús.
    Esto es lo que debe regocijarnos: pertenecemos a una familia que es divina. Sobrado motivo de alegría sentirse habitantes del corazón de Cristo, participando siempre de la vitalidad de su gracia. Y para ello, hay un modelo de fidelidad que no podemos desechar, la de Jesús, fiel hasta la muerte.

Reflexión: Desertización en el sudeste español

    El hombre primitivo habitó, luchó y cazó en los bosques inextricables del Sáhara, hoy convertido en un mar desierto de dunas arenosas de más de 9 millones de kilómetros cuadrados, junto a la franja seca del Sahel, que sigue todavía ampliando sus sequedales y consiguientes sequías insoportables.
    A punto de finiquitar la primavera, sus lluvias han convertido un año que se preveía seco, en otro desconocido, húmedo y fértil. No en toda la península por igual. El sudoeste peninsular va degradándose convertido en un zona, cada vez más extensa, de tierras que comprenden a Alicante, donde se acentúan las condiciones que definen al desierto. Sólo los transvases podrán aliviar esta proclividad de Valencia a las arenas yermas de la pitera formidable y el cacto agresivo. Uno recuerda la valoración que hace el marqués don Enrique de Villena de la riqueza cinegética de la laguna que se extendía ante la ciudad y el sur de Caudete (que justamente quiere decir, etimológicamente, nacimiento de río caput aquae), famosa laguna hoy convertida en tierra reseca y requemada.
    No viene muy a cuento decir aquí que, desde todo aquello, ya ha llovido mucho

Rincón poético

EL BOSQUE ENCANTADO

El boque está callado, como barco
abandonado en un rincón del puerto;
igual el bosque
anclado en su misterio.
De entre los matorrales,
salta de pronto cauteloso un ciervo.
Lleva una cruz
llena de luz entre los cuernos.
Una niebla sumisa hecha de nieve
y blanca flor de almendro,
envuelve la tupida fronda,
como ocurre en los cuentos.
No está Caperucita
ni el lobo astuto y negro.
Están, desmelenadas,
las piñas por los suelos
y undoso el musgo
de verde menta y dulce caramelo.
El bosque silencioso deja oír
los pájaros y el viento.
Sobrecoge esta calma,
impone este silencio.
Sólo el pastor y sus ovejas
tienen aquí su espacio verdadero.
Es un bosque y los bosques
son el ámbito oscuro de los cuentos.

(De Haciendo camino)

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